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Lecciones de Gustavo

A Gustavo Noboa se lo rememorará en las variadas facetas en que se distinguió. Nos circunscribiremos a un par de iniciativas en el ámbito económico que impulsó en su presidencia, trascendentes por sus lecciones para hoy, veinte años después.

Poco antes de ser depuesto por el golpe de Estado de los ponchos, tras largo análisis Jamil Mahuad anuncia la dolarización. Está por salir una obra de Mahuad y sus colaboradores en que documenta decisión tan trascendental.

Noboa asume y hace suyo el compromiso de dolarizar. A poco, la inflación que se desbordaba, se apacigua, el Ecuador estabiliza su economía. Llevamos 21 años dolarizados, los jóvenes no saben lo que es tener una moneda local, débil, cuyo valor se derrite más rápido que helado bajo el sol del mediodía. Paralelamente, asume el caso del nuevo oleoducto. El estatal SOTE operaba a capacidad, y las petroleras que vinieron a partir de la apertura con Febres-Cordero no tenían cómo sacar su crudo. Petroecuador se oponía a que haya un oleoducto privado. Las fundaciones ecológicas del mundo ya estaban en campaña contra la actividad petrolera ecuatoriana, y predecían tremendos daños ecológicos por la construcción del oleoducto, sobre todo al pasar por la zona turística de Mindo, cerca de Quito. Gustavo Noboa decide sacar adelante al oleoducto privado, OCP. Confió al Dr. Galo García Feraud la tarea de conducir el proceso de autorización del OCP de manera inobjetable y transparente. El procedimiento, por la cautela, tomó su tiempo, pero finalmente culminó y empezó la obra. Noboa tuvo que afrontar la embestida de activistas, que se echaban en el camino de máquinas para impedir su avance. A la postre, el OCP se construyó, de Mindo no ha migrado ni un colibrí porque el oleoducto pasa bajo tierra. Su construcción fue una fuerte inyección a la economía convaleciente. Su operación permitió evacuar la producción petrolera represada, y el alza del petróleo encontró al Ecuador con gran producción, generando una cuantiosa renta. Dolarización y oleoducto son dos cosas más por las que Rafael Correa debe estar agradecido con Gustavo Noboa.

El nuevo gobernante, como Gustavo Noboa, también se va a encontrar con una economía que aún no se recupera de una profunda crisis. Noboa optó por una moneda sólida y un camino económico probado. Hoy, el candidato Andrés Arauz promete aumentar el gasto, tomando del Banco Central dinero que pertenece a los depositantes de la banca privada, y además con emisión de dólares electrónicos, lo que daría al traste con la dolarización.

Bajo Correa, en política petrolera el énfasis fue disputarles a las empresas su margen de utilidad, sacrificando la inversión. Hoy pagamos las consecuencias, con una producción de capa caída. Pero como fue el caso con el petróleo en 2000, hoy hay un enorme potencial en la minería. El próximo presidente, sea Arauz o Lasso, tendrá la opción de abrir la puerta a las empresas mineras que están esperando les permitan invertir. Tendrá el presidente que contener la arremetida de activistas que han plantado en la opinión pública la noción de que la minería industrial necesariamente deteriora la calidad del agua.

El nuevo presidente, como Gustavo Noboa 20 años atrás, tiene en dolarización y petróleo/minería la clave para salir de la crisis. (O)

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