El campo de gas natural Amistad vuelve hoy a posicionarse como un activo estratégico para el Ecuador en medio de la crisis energética que atraviesa el país.

Los recientes trabajos de intervención en cuatro pozos, realizados con una plataforma jack-up traída desde China, han incrementado la producción en aproximadamente 9 millones de pies cúbicos por día (ft³/d), lo que representa cerca de la mitad de su producción previa. Esta campaña ha sido exitosa no solo desde el punto de vista técnico, sino también económico: este volumen adicional de gas permite sustituir alrededor de 1.500 barriles diarios de diésel importado para la planta de Machala, lo que podría recuperar la inversión de $ 80 millones en aproximadamente un año, siempre que se mantenga este nivel de producción por al menos un ano.

Pero más relevante que el incremento inmediato es el origen de esta nueva producción. Proviene del reservorio Progreso, una formación que no había sido previamente desarrollada, lo que implica la incorporación de nuevas reservas al campo. La magnitud de estas reservas aún deberá ser determinada mediante una evaluación técnico-económica más profunda, pero su sola existencia incrementa significativamente el valor y la atractividad del activo y el área en general.

Este nuevo potencial abre la puerta a la participación de empresas privadas de primer nivel, que no solo podrían optimizar la producción de los pozos existentes, sino también perforar entre ocho y diez nuevos pozos en áreas no desarrolladas. De concretarse este escenario, la producción podría incrementarse de los actuales 25 millones a cerca de 100 millones de pies cúbicos diarios, capacidad que coincide con la infraestructura existente de transporte y procesamiento. A este nivel, el país podría sustituir aproximadamente 12.000 barriles diarios de diésel, generando ahorros cercanos a $ 700 millones anuales y aproximadamente 250 megavatios adicionales.

En el contexto internacional, donde existe un creciente interés por el gas natural debido a tensiones geopolíticas que afectan la oferta global, resulta oportuno acelerar un proceso de licitación integral. No solo del campo Amistad y el bloque 6, sino incorporando bloques aledaños como el 39, 40 y 4, para ofrecer una escala atractiva para inversionistas extranjeros.

Experiencias previas fallidas obligan a estructurar este proceso con una visión más estratégica. Es fundamental integrar la producción con su mercado natural –la planta de Machala– y prever el desarrollo de unas tres a cuatro nuevas plantas que acompañen un eventual incremento en la oferta de gas y resolver el problema de generación termoeléctrica y el exorbitante costo del diésel importado.

Dada la complejidad técnica, financiera y contractual de este tipo de proyectos, la participación de firmas consultoras internacionales de primer nivel será clave para estructurar y promover esta compleja iniciativa.

El Ecuador tiene hoy una oportunidad concreta de avanzar hacia una transición energética más eficiente, reduciendo su dependencia del diésel y fortaleciendo su seguridad energética. Aprovechar el potencial del golfo de Guayaquil no solo es una decisión técnica o económica, sino una apuesta estratégica de país. (O)