La guerra en el Medio Oriente entra en su tercera semana. Recién a la semana de iniciada comenzó a subir el precio del petróleo, ya que previamente había un exceso de oferta. Muchos analistas consideraban que como en ocasiones anteriores, los bombardeos dirigidos con gran precisión por los EE. UU. e Israel –tan precisos que acabaron con el líder máximo y parte de su gabinete– iban a terminar rápidamente con la resistencia iraní, y el efecto sobre el petróleo iba a ser mínimo.
Pero no. Los iraníes no son ningunos quedaditos. Su estrategia ha sido lanzar drones contra la infraestructura energética de los países proamericanos del golfo Pérsico, en particular Arabia Saudí y Emiratos, y a la infraestructura estratégica de EE. UU. en la región. Además bloquear el estrecho de Ormuz, de donde salen las exportaciones de esos dos países, además de Iraq, Kuwait, Qatar y el propio Irán. Se repite que por el estrecho de Ormuz sale el 20 % de la producción mundial de petróleo, eso es subestimar su importancia, gran parte de la producción de petróleo la consumen los propios países productores o venden a vecinos por oleoducto. Por Ormuz sale el 40 % - 45 % del petróleo que se comercializa marítimamente.
A medida que avanza la guerra, se destruye más infraestructura de refinación y portuaria, y tomará más tiempo normalizar el flujo de hidrocarburos. El mercado de futuros apuesta a que el precio del petróleo comenzará a descender en el segundo semestre. Bajo ese escenario, solo este año el abandono del ITT nos costaría USD 1.700 millones. Entre los efectos de la crisis del Medio Oriente para Ecuador están:
-Se torna casi imposible exportar al Medio Oriente que hoy es el tercer mercado más importante para nuestro banano. Menos ventas al Medio Oriente deprimirán el precio internacional de nuestra fruta.
-Desafío para la flota atunera. Ya no tiene subsidio al diésel. El alza de precio del combustible reducirá las salidas de la flota cuando considere que las perspectivas de pesca no son óptimas: habrá menor producción. Su principal competidor, Tailandia, suele comprar el atún a las flotas chinas y taiwanesas, que gozan de subsidio al diésel y un bajísimo costo laboral. A favor del Ecuador está que este año la pesca en el Pacífico oriental (nuestra costa) es superior a la del Pacífico occidental, y que estamos más cerca que el sudeste de Asia de los mercados de EE.UU. y la Unión Europea.
-Habrá escasez de petroquímicos, de los insumos que utilizan las industrias plásticas, y lo que haya será más caro. Disminuiría la producción de todo género de bienes de consumo que requieren plástico.
-El 30 % de las exportaciones de fertilizantes salen por el estrecho de Ormuz. Habrá escasez mundial y se encarecerán. Los agricultores reducirán su utilización y en Ecuador como en muchos otros países caerá la producción de alimentos y subirán de precio.
-Los países del golfo Pérsico también son grandes productores de solventes, y su mayor mercado es la industria farmacéutica de la India que produce el 20 % de los fármacos del mundo. La escasez de solventes significaría una caída en la oferta de antibióticos.
El panorama global es mayor inflación y menor crecimiento mundial. Para Ecuador y el mundo las perspectivas del 2026 se deterioran significativamente. (O)










