Profesor, buenos días. Bienvenido. Siendo prácticamente de la misma edad, considero que podemos dejar las formalidades a un lado y trataré de que esta carta refleje, de alguna manera, el sentir de millones de ecuatorianos.

En mi caso, te pongo en contexto. Asisto a los estadios de fútbol desde hace más de cuatro décadas; eso significa que puedo opinar, como hincha con algo de conocimiento, desde que la selección del Ecuador fue dirigida con éxito por don Dušan Drašković allá por 1989. En esta etapa, Dusan buscó eliminar el complejo de inferioridad frente a selecciones grandes; nos enseñó a competir con profesionalismo y también se enfocó en el aspecto físico, priorizando la fuerza, la resistencia, la agilidad y el biotipo natural del jugador ecuatoriano.

Luego han venido buenos, mediocres y malos directores técnicos. Entre los primeros, sin duda, nombrar a Pacho Maturana, la primera etapa del Bolillo Gómez, Luis Fernando Suárez y Reinaldo Rueda. Con ellos, el estilo de fútbol ecuatoriano tuvo su primer salto de calidad, que nos permitió clasificar a los tres primeros mundiales de fútbol en el 2002, el 2006 y el 2014.

Y desde entonces, el equipo sufrió un grave retroceso futbolístico. Poco o nada se puede decir de este periodo. Quizás, contarte como anécdota que Alfaro se dio el lujo de convocar a la Selección, a pocos días de que se iniciara el mundial de Qatar, a un jugador de la serie B que nadie conocía y que, sin duda, no merecería ser convocado.

Es más, es importante que conozcas que en estos últimos años se ha convocado a jugadores que, por ejemplo, ni siquiera debutaban en primera categoría o que no se les convocaba por el solo hecho de pertenecer a uno u otro equipo que no era del agrado de la dirigencia de turno.

Has sido campeón de la Libertadores tanto como jugador como técnico. Has jugado dos mundiales de fútbol. Fuiste campeón 6 veces en Argentina y, además, jugaste en Francia con el Mónaco y el PSG. Es decir, nada te puede asustar. No hay nada que no conozcas. La presión de una Libertadores, la ansiedad que produce defender a tu país en un mundial, el manejo de los camerinos, dar el salto a Europa y jugar al fútbol al más alto nivel.

Como hincha, te deseo lo mejor. No podemos estar en mejores manos. Eres un técnico ganador, talentoso y con experiencia. La trinca del camerino, eterno mal de nuestros futbolistas, contigo no pasará. Estoy seguro de que no buscarás ser el mejor amigo de nuestros jugadores. Ni ser parte de su “familia”. Vendrás a dirigirlos, a que les sirvas de guía y de modelo, porque tienes las credenciales para que te admiren y te respeten, no para ser su ñaño.

Y solo pedirte algo: convoca a quien tengas que convocar, busca los mejores elementos, dales su oportunidad y guíalos para que den lo mejor de sí. Contigo sé que no habrá el telefonazo de turno, pidiendo que se convoque a un jugador por tener padrinos en la FEF, sino porque se lo merece.

¡Éxitos, Marcelo! Y nuevamente, ¡bienvenido! (O)