La necesidad más sentida de los seres humanos es su calidad de vida. Deben tenerlo claro las funciones del Estado, los gobiernos y estructuras descentralizadas y el conjunto social, con la orientación de siempre mejorarla, aun cuando nunca será perfecta, porque las necesidades siempre serán mayores, cuando se superen niveles, y de mayor calidad, no solo en lo material, sino también en lo formativo y en lo espiritual.
Respeto al que asume ser agnóstico, pienso que está equivocado si lo motiva cuestionamientos a los seres humanos que predican y actúan por las iglesias, o sea a seres humanos, que también hay infractores a los principios que invocan, pero no caben generalizaciones contra creencias.
Una oración y un acto de fe siempre hacen bien al alma y se perciben por quienes queremos, también fortaleciéndolos, porque transmiten energía.
En la calidad de vida es esencial la salud preventiva y curativa que debe ser atendida oportuna y eficientemente. Bien por el comunicado del Ministerio de Salud Pública de 13 de febrero de 2026, sobre adquisición centralizada de medicamentos, y otros puntos que se informa que están en vías de solución .
Los temas de salud son integrales, no diría que son para ayer, sino para hoy, porque, los problemas de ayer, hoy ya están tomando más fuerza y mañana serán más intensos y luego podrán desbordarse. Cualquier gobierno se equivoca, si el hecho que se evidencien lo toma como oposición o crítica que hay que ahogar.
Hay temas que no requieren “primero el billete”. Pregunto, ¿hay inventario de equipos en que falta mantenimiento? Si los equipos se dañan, se pierde la garantía. Son miles los equipos dañados en el sistema público, incluyendo las unidades del Ministerio de Salud Pública y del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, IESS. La solución no es que no se usen, por qué, entonces, ¿para qué se adquirieron?
Debe llegarse a acuerdos con farmacias y boticas que están en todo el país, para medicinas e insumos que no se reciban o no se alcancen a recibir, a pagarse a precios preestablecidos, con obligación de trasladar a la respectiva entidad de Gobierno, ministerio o IESS, la utilización de aquellos, por la unidad médica demandante y por la botica o farmacia proveedora, para verificación y auditoría.
Por otro lado, el Ministerio de Salud y el IESS deben actualizar protocolos y tarifarios. Impresionantes son las desactualizaciones. Sería una decisión ética, científica y financiera.
Me preguntan que será más grave no atender pagos por atenciones a pacientes de cáncer, de corazón o de diálisis. Las tres son importantísimas, con riesgos de muerte. Igual otros procesos de diversas patologías.
Yo creo en soluciones no en maldiciones. En la realidad la persona que ve morir o caer en invalidez a su hijo, a su madre o padre, por la negligencia de no tener para disponibilidad inmediata insumos o posibilidad de atención, usualmente no responsabilidad de los profesionales de la salud, que no pueden hacer milagros, no es fácil que entienda que hay que perdonar a los que trabaron burocráticamente el servicio de salud, sino que maldice a los que no supieron garantizar la prestación de salud. (O)