Llegaron las anheladas utilidades. Unos las anticiparon con el uso excesivo de tarjetas de crédito y ese dinero extra ya tiene dueño, ya que fue directo a pagar deudas. Otros, en cambio, las utilizaron para compras estratégicas, como son los electrodomésticos que tienen una vida útil de siete años o más. Pero ¿qué sucede si el valor por recibir fue menor a lo calculado? No alcanzará para pagar la tarjeta de crédito o para comprar el producto deseado. En educación financiera también es importante ser mesurado y calmado antes de tomar decisiones financieras. Para evitar contratiempos, lo mejor es no anticipar nada y esperar que llegue ese pago anhelado y hacer un presupuesto con una lista de prioridades y no de gustos. El primer paso es no tocar el dinero hasta después de tres días y ser reservado con la familia y amigos, que posiblemente le darán mil consejos para gastarlo o incluso la famosa frase: “Préstame que después te pago apenas me recupere”. Cada ecuatoriano debe aspirar a tener un dinero extra guardado como un respaldo extra para poder afrontar algún choque financiero no contemplado. En el momento que tenga guardado el valor equivalente a un mes de sueldo y supere el deseo febril de gastarlo todo, será el gran primer paso para un nuevo hábito financiero que le permitirá tener una holgura para evitar llegar angustiado a la siguiente quincena. Nunca será tarde para tomar la correcta decisión en sus finanzas personales. Hacer un presupuesto de gastos personales será la herramienta aliada para fijar su rumbo económico, alcanzar una paz económica y forjar los cimientos de una libertad financiera. (O)
Gunnar Lundh Iturralde, Guayaquil


















