Tras el reciente feriado, ahora nos enfrentamos a retomar nuestras actividades habituales y a seguir soportando con paciencia (que ya a veces se agota) los embates de la política que, por cierto, es un asunto que, como ecuatorianos, nos preocupa.
Las candidaturas, propagandas, ofertas y tenebrosos e increíbles “pactos” están a la orden del día, atiborrados, como siempre, de falsas promesas que, en la gran mayoría de veces, no se cumplen pero nos hacen ilusionar y albergar la esperanza de días mejores para la patria.
Considero que es hora de que se reduzcan los tales partidos políticos, se revisen hojas de vida, antecedentes, preparación, etc., y se dé paso solo a gente seria, idónea, inteligente, honesta, con vastos conocimientos administrativos; con ello el Ecuador no solo estaría ahorrando millones de dólares, sino también seleccionando y dando cabida a los mejores representantes para optar por las diferentes candidaturas seccionales y nacionales.
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En efecto, nos preguntamos: ¿por qué nuestro país no progresa y nos vemos siempre envueltos en esta maraña de politiquería barata?; ¿será acaso porque nuestros gobernantes no “toman al toro por los cuernos” y tratan de modificar, de una vez por todas, estas absurdas leyes y ordenanzas redactadas y escritas a gusto y satisfacción de sus ejecutores que, obedeciendo consignas persiguen, sin duda, nefastos intereses personales o partidistas que no van precisamente en beneficio del país?
Espero que este sea un llamado a la conciencia de los involucrados en este ámbito en pro de los intereses nacionales. (O)
Fabiola Carrera Alemán, Quito

















