Por todas partes se puede observar a personas de todas las edades cómo se dejan cautivar a diario por el inadecuado uso del celular, y como se puede convertir el celular en cámaras frías de aislamiento. Un aislamiento preocupante y perjudicial se puede evidenciar fácilmente cuando se observa a un grupo de policías que se les asigna una área de vigilancia pero estos pasan concentrados en el celular y no vigilan. Esto se observa también en servidores públicos y privados, en profesores, en el alumnado, en vigilantes de tránsito, chóferes, etc. Es verdad que hay excepciones que sí cumplen; sin embargo, hay muchos que están solo como cromos de colección. (O)

Édgar Saldaña, Guayaquil