Por tercera vez se pone en vigencia un toque de queda, durante dos largas semanas, en diferentes provincias y localidades del país.

Aparentemente, son medidas útiles y necesarias en la lucha contra el narcotráfico y terrorismo, que azotan nuestro país. Sin embargo, causan un gran daño a la imagen y prestigio del país, y a su vez producen enormes perjuicios a las actividades relacionadas con el turismo local e internacional. Todas las actividades de producción y exportación sufren retrasos e impedimentos para su normal desenvolvimiento.

El Gobierno nacional debería encontrar otra manera de ejercer sus actividades de control, sin necesidad de recurrir necesariamente a estos toques de queda, que causan graves molestias e impiden la libre circulación de los ciudadanos honestos, que somos la gran mayoría de los ecuatorianos. (O)

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Luis Villacrés Smith, Guayaquil