Antonio Sánchez se encontraba leyendo el periódico cuando, de pronto, una fuerte explosión alteró su rutina. Ante la magnitud del evento, salió a la calle y se encontró con un vecino.

Sin certezas sobre el origen, discutieron las posibles causas. Sánchez pensaba que era un transformador; su vecino creía que era un tipo de explosivo.

“En eso, mi hija bajó y me dijo: ‘Papá, cayeron piedras en el techo’. Pero seguíamos sin saber qué pasó”, contó.

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Quince minutos después de la primera detonación se escuchó otra, aunque no con la misma intensidad.

“Dentro de lo que recuerdo, la primera fue cerca de las 16:30 y la segunda como a las 17:00”, dijo.

Desde hace doce años, Sánchez vive en una urbanización asentada en la vía a Salitre y contó que es la primera vez que escucha explosiones de este tipo.

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Afirmó que en las laderas de la urbanización hay una ruta similar a un carretero del que a diario entran y salen volquetas y otros tipos de vehículos pesados.

Y manifestó que se han presentado daños en ventanales y techos producto de las detonaciones.

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Rebeca Guevara, otra vecina de la urbanización, contó lo que vivió durante las explosiones.

“Fue un estruendo fuerte, la casa vibró y pensamos que era un temblor”, narró.

Ella comentó que en un inicio lo asociaron con algún atentado.

Sin embargo, según Guevara, personal de la administración de la urbanización informó en la noche que se había clausurado una cantera ubicada en una zona cercana a la misma parroquia.

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“Pasaron un comunicado desde la administración (en el que se señaló) que ya se había clausurado la cantera”, dijo al referirse a las detonaciones.

Aseguró que el ruido generó alarma en el vecindario: “Nos quedamos nerviosos”.

Por su parte, Lili Angarita, trabajadora de una lavandería ubicada en la vía a Salitre, detalló que durante los cinco meses que lleva laborando en el sector “jamás había escuchado algo así”.

Luego de la detonación que hizo temblar las rejas del local, sostuvo que salió a la calle y desde ahí se veía una enorme columna de humo y polvo a unos kilómetros de distancia. “Sonó muy horrible”, afirmó.

No obstante, la mayoría de los residentes consultados coincidieron en que las detonaciones no son comunes y podrían presentarse cada cuatro meses en una magnitud menor.

Sin embargo, el pasado 5 de mayo, la magnitud de las dos detonaciones que tuvieron lugar durante la tarde causó inquietud.

La mañana de este miércoles, 6 de mayo, la Alcaldía de Daule, a través de su cuenta de X, puntualizó que “ante denuncias por detonaciones en La Aurora, personal municipal inspeccionó el sitio y detectó presuntas irregularidades”.

Luego, según el Municipio, procedieron a la clausura preventiva de la empresa, conforme a la normativa vigente.

Entre vecinos pidieron controles a este tipo de actividades en esta zona, que en recientes años mantiene un alto crecimiento urbanístico. (I)