Escrito por Jeffrey Marlow y publicado el pasado 6 de abril del presente año, el libro cuyo título en inglés es The Dark Frontier, Unlocking the Secrets of the Deep Sea incluye hechos relacionados con los afanes humanos de explorar y conocer el ambiente submarino, que comprende la columna de agua y el lecho marino. Y en este sentido, el autor, microbiólogo y profesor asociado a la Universidad de Boston, pasó dos décadas en pasantías en centros de investigación del mar de prestigio mundial, como el Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI), en cruceros de investigación de las zonas abisales y como consultor y asesor en procesos de negociación regionales y globales.

En los descubrimientos se refiere a lo ocurrido en el Centro de Expansión de Galápagos (Galapagos Rift), a lo largo del cual crecen las placas Cocos y Nazca, con el hallazgo inicial de vertientes hidrotermales y una comunidad de organismos, cuyo alimento proviene de bacterias que sintetizan material orgánico a base de energía química; por otro lado, la superficie del lecho marino mostraba los fumadores negros o chimeneas hidrotermales emisores de agua y gases sulfurosos, acompañados de grietas y lava de reciente formación, dando muestras de intensa actividad sísmica y volcánica; ambiente que sustenta la vida del primer oasis de esta naturaleza, descubierto a una profundidad de 2.500 metros en ausencia de luz solar.

El autor participó en la negociación del Tratado de Altamar (BBNJ) o Acuerdo de Conservación y Uso Sostenible de la Diversidad Biológica Marina Fuera de la Jurisdicción Nacional. Marlow destaca el rol de la ciencia en la generación de nuevo conocimiento para la correcta toma de decisiones de los actores diplomáticos participantes. La complementación ciencia con diplomacia es fundamental tanto en la negociación como en la implementación de aquel.

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Nuestro Ecuador, al haber ratificado el acuerdo el 22 de diciembre de 2025, y que entró en vigor desde el 17 de enero del presente año, debe aprovechar las oportunidades que ofrece, fortaleciendo sus relaciones internacionales, sus capacidades de investigación del mar y la propia de la industria, para que juntos enfrenten el reto que ofrece la altamar y contribuyan al desarrollo, traducido en la generación de empleo y divisas sostenibles. (O)

Hernán Rodrigo Moreano Andrade, oceanógrafo, Guayaquil