La operación del sector eléctrico del país está bajo la responsabilidad de Celec EP, la generación y transmisión; CNEL EP, la distribución; y Cenace, la administración del sistema; todas bajo la rectoría del Ministerio de Energía y Minas, en cuyo ámbito se tiene una matriz energética que depende fundamentalmente de fuentes renovables con un 92 % de generación hidroeléctrica, 7 % de origen térmico, 1 % de convencionales, como la solar o la eólica. Esta última, sin lugar a dudas, merece mayor atención a efectos de tener menos dependencia de los combustibles fósiles.
No es ninguna novedad que el sector eléctrico esté en crisis debido a que somos dependientes de la generación hidroeléctrica, la cual está supeditada al clima, sobre todo en época de estiaje por la falta de lluvias, cuando se tiene una baja producción de energía que no llega a cubrir la demanda actual, sumado a la falta de inversión y de generación alternativa en el sector que permita cubrir la creciente demanda que tiene el país. Más allá de factores naturales, es evidente que el sector eléctrico se debate en una crisis que sorprende a la población; mientras los voceros oficiales anuncian cero apagones, la realidad es que en la práctica grandes sectores de la población no solamente permanecen por horas sin energía, sino que aquellos no son anunciados por las autoridades responsables, quienes indican que se deben a mantenimientos programados.
Se hace inminente redireccionar el manejo hidroenergético, térmico o de energías menos convencionales en el país, donde se privilegie un gran trabajo técnico del sistema de generación, transmisión y entrega de la energía, lo cual conlleva de manera explícita una reorganización a nivel nacional del sector eléctrico, para lo cual se hace necesario el esfuerzo de todos para superarla. (O)
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Jacinto Rivero Solórzano, ingeniero civil, Guayaquil


















