Estados Unidos versus China, China versus Estados Unidos, no importa el orden de los factores, pues no se altera el producto; son las dos principales economías del planeta que se disputan constantemente la hegemonía en el orden económico, político, inclusive militar. Actualmente, EE. UU. es la economía más grande del mundo, con un PIB de aproximadamente 30 billones de dólares al 2025, le sigue China, ocupando un segundo lugar y con un crecimiento sostenido desde hace más de 40 años. Además, no cabe duda que el dólar estadounidense es la principal moneda de reserva internacional y con el cual 8 de cada 10 transacciones se realizan en el mundo, pero China no ha buscado quedarse atrás y, desde hace unas tres décadas, en aras de garantizar acceso a recursos naturales y materias primas, ha desarrollado profundas alianzas comerciales con diferentes países, especialmente en Asia, África y América Latina, a las que se adiciona el otorgamiento de importantes volúmenes de créditos a través de su banca de desarrollo, permitiendo desarrollos de infraestructura en sus países socios, pero que también se ha trasladado al plano geopolítico con el apoyo en algunas situaciones de carácter geopolítico.
Si bien en términos de empresas globales, EE. UU. aún lleva la delantera, considerando que tiene un PIB per cápita por encima de los 60.000 dólares al año, cuatro veces más que China; de igual forma, la presencia de marcas tan importantes como Apple, Amazon, Tesla, Microsoft, entre otras. Pero la estrategia china ha sido justamente también posicionar empresas que compitan con los gigantes norteamericano en estos u otros sectores, sin descartar incluso la carrera espacial. Días atrás se llevó la visita de Trump a la China, recibido con altos honores y que el mundo vio expectante para conocer más de cerca el intrincado juego de ajedrez de las dos grandes potencias, que en los últimos dos años ha llevado a tensiones de carácter comercial, económica y geopolíticas, llegando inclusive a que el “bando”, en la que se ubique un país signifique la desazón con el otro. En todo caso, esperemos que los acuerdos alcanzados entre estas potencias sirvan para que el mundo actúe con un multilateralismo, mayor cooperación y que las diferencias se solucionen por la vía diplomática. (O)
Jorge Calderón Salazar, académico y analista económico, Guayaquil




















