El incremento del precio del barril de petróleo nunca es un fenómeno aislado de las guerras y tensiones geopolíticas, y el reciente conflicto entre Estados Unidos e Irán es una consecuencia del aumento del precio de este. Toda la subida del costo del barril de petróleo se dio mucho antes de que el conflicto entre estos dos Estados escalara, cotizándose entre $ 70 y $ 73 en el caso de Brent, mientras que el WTI (West Texas Intermediate) rondaba los $ 66 a $ 68 por barril. Tras las acciones militares de EE. UU. en Medio Oriente en febrero, el mercado reaccionó rápidamente e incrementó sus precios por el temor de que se produjeran interrupciones del suministro en zonas estratégicas, como el estrecho de Ormuz.

Una de las mayores exportaciones del Ecuador a lo largo de los años ha sido el petróleo, permitiendo que los ingresos de este se destinen al presupuesto del Estado, gran parte de ellos para gasto público, educación, salud, infraestructura y pago de la deuda externa. Por lo que cualquier alteración a su precio del petróleo impacta directo en la liquidez del Estado y en su presupuesto para ejecutar políticas públicas.

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Sin embargo, Ecuador no se beneficiaría por esta subida debido a los tratados presidenciales durante 2010-2016, donde el país pactó acuerdos de financiamiento con bancos chinos, como el China Development Bank y el Exim Bank of China, dando lugar a que se comprometa la entrega futura de crudo como garantía de préstamos bilaterales. Dando lugar a que el Ecuador quede comprometido con empresas petroleras chinas, como PetroChina y parte de su producción futura de petróleo para el pago de esos créditos, lo que limitó la capacidad del Estado para vender todo su crudo al precio spot actual, por ello, en momentos de auge petrolero, Ecuador no recibe un beneficio directo de su riqueza petrolera. (O)

Dylan Flores, universitario, Covilhã, Portugal