¡Ecuador en el mundo, el mundo en Ecuador! Agrada la noticia de trabajadores ecuatorianos migrantes que siguen enviando a su país remesas del mundo.

Indigna que gobernantes envíen al mundo dólares del robo al erario nacional, se habla de más de $ 35.000 millones que están en los paraísos fiscales y financian la campaña proimpunidad del correato. Al mundo salen diariamente $ 500.000 barriles de petróleo, no sabemos cuánto regresa, pero sí sabemos que la justicia americana recupera para su tesoro fiscal millones de dólares de la corrupción en Ecuador. Pero, ¿es fantasía que trece millones de ecuatorianos alimenten a más de mil quinientos millones de personas? Es real, somos primer exportador de banano, segundo de atún y de camarón, productos con gran valor nutritivo; un país con desnutrición infantil; con precios prohibitivos para el pueblo; donde la leche y el banano se botan a las carreteras. ¿Cuánto sale y cuánto regresa, si se quedan en Estados Unidos o en Europa alimentando el desarrollo inmobiliario y turístico foráneo?

La idea no es condenar al comercio exterior, pero ¿qué decir de ciertos empresarios exportadores? Llevan a Ecuador al mundo, pero muchos no regresan con sus riquezas para el bienestar de sus trabajadores. Del mundo al Ecuador sí llegan las facturas de deuda internacional. No hablo de castigar con más impuestos a los ricos para saciar la burocracia pública de nivel jerárquico superior demandante de importaciones ostentosas. Hablo de eliminar corrupción en aduanas, habilitar el libre ingreso de certificados de productos para la producción y el consumo; traer desarrollo del mundo; eliminar el conflicto obrero patronal del que se lucran sindicalistas, dirigentes empresariales, estudios jurídicos y políticos dependientes de patriarcas de componendas. (O)

Jorge Benigno Falcones Alcívar, doctor en Medicina, Guayaquil