La sociedad ecuatoriana y, de manera especial, la académica, el magisterio, el periodismo y la sociología están de luto por el asesinato de Jorge Cuesta, destacado personaje de reconocida trayectoria, como historiador, educador y activista de los derechos humanos, y por su liderazgo comunitario.
El país ha perdido a uno de los más conspicuos, heredero de la pluma de Montalvo y Eugenio Espejo. Recuerdo habérmelo encontrado y participado con él en muchas actividades académicas y de trascendencia académica. Por tal motivo, como principal del Colegio de Educadores del Ecuador, le rendí un homenaje póstumo en la sesión solemne realizada ayer, en el auditorio de la Sociedad de Artesanos Amantes del Progreso, ubicado en la avenida 10 de Agosto 1.813 y José Mascote.
Quien deja su huella en la vida nunca muere; siempre será recordado por sus actividades culturales. (O)
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Ricardo Ordóñez Jaramillo, politólogo y pedagogo, Guayaquil


















