Mi voz, como siempre, es el grito desesperado de aquellos seres indefensos que, por diversas circunstancias, no están en capacidad de reclamar sus legítimos derechos. Se trata nada menos que de los adultos mayores (del cual formo parte), uno de los grupos más vulnerables y que, sin embargo de ello, no son tomados en cuenta por los entes gubernamentales y las diversas instituciones supuestamente encargadas de velar por su seguridad, su salud y de cubrir sus necesidades más elementales. Para colmo, la devolución del IVA que, por ley nos corresponde, tampoco se hace efectiva en forma oportuna, pues demoran meses en acreditarlo. Los servicios médicos del IESS, como bien sabemos, son completamente ineficientes. Pedimos a quienes corresponda tengan un poco de sensibilidad. (O)

Fabiola Carrera Alemán, maestra jubilada, Quito