Explosión de localismos políticos

19 de Febrero, 2019
19 Feb 2019
19 de Febrero, 2019 - 00h00
19 Feb 2019

La explosión de movimientos políticos para las elecciones del próximo 24 de marzo pone al Ecuador ante un escenario inédito de fragmentación y dispersión política territorial. El número de organizaciones registradas en el CNE resulta impresionante: 279 fueron habilitadas para presentar candidatos, contra 121 reconocidas en las elecciones del 2014. La mayor explosión se ha dado en el nivel cantonal: de 56 hemos pasado a 164. En los otros niveles, el aumento es igualmente significativo, aunque con una proporción menor: a nivel nacional, el número de organizaciones inscritas pasó de 12 a 23 y a nivel provincial, de 44 a 71.

Los datos revelan la ausencia de organizaciones políticas que articulen e integren los distintos niveles territoriales. En estricto rigor, al menos por su registro en el CNE, ni siquiera se podría hablar de partidos o movimientos nacionales porque el requisito establecido en la ley para su inscripción como tales es que cuenten con directivas en la mitad de las provincias y en al menos dos de las tres ciudades más importantes del país. Mientras tanto, las organizaciones provinciales y cantonales están habilitadas solamente para intervenir en el ámbito estricto de su jurisdicción territorial.

Si bien la multiplicación de organizaciones políticas en todos los niveles territoriales no es un fenómeno nuevo, como muestran ya los abultados datos del 2014, sí revelan una creciente desconexión política en términos territoriales y en el interior de cada nivel de gobierno. El Ecuador se ha convertido en un gran archipiélago político territorial, con una explosión de organizaciones en el nivel cantonal. La conversión en un archipiélago significa que cada ámbito político territorial genera sus liderazgos y visiones por fuera de estructuras que los integren. Si comparamos el panorama actual con el que existió en la década de los 80, nos encontraremos con que la estructura de partidos nacida de la transición a la democracia, que operó con un fuerte corte regional, ha sido reemplazada por una estructura sin ninguna conexión territorial. Entre esos dos momentos históricos, el de la década de los 80 y el actual, hay un ínterin de diez años marcado por el dominio caudillista de Correa, que creó la falsa idea de haber construido un movimiento nacional. Si Correa ofreció una salida caudillista, populista, a la crisis de representación de los partidos, la explosión de localismos que estamos viviendo en la actualidad expresa la crisis del caudillismo correísta y el vacío dejado por el dominio de Alianza PAIS en una década. Correa fue apenas un paréntesis (fallido) en el proceso de explosión de localismos y fragmentación territorial.

Aunque toda democracia contemporánea tiene que construirse desde sus niveles territoriales más pequeños, con procesos locales fuertes, que expresen las diversidades sociales, económicas y culturales de una nación, tantos movimientos en todos los niveles territoriales solo expresa –y reproduce– la ausencia de estructuras organizativas y visiones que aglutinen a los ciudadanos en grandes corrientes políticas nacionales. Ni lo nacional se proyecta sobre lo local, ni lo local sobre lo nacional. Nos movemos dispersos y fragmentados en un océano de personalismos políticos locales, la mayoría sin trayectoria, sin cuadros, solo con egos de distinto tamaño. (O)

Explosión de localismos políticos
Explosión de localismos políticos
2019-02-19T00:00:56-05:00
El Universo

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