¿Aprovechar las coincidencias?

13 de Febrero, 2019
13 Feb 2019
13 de Febrero, 2019 - 00h00
13 Feb 2019

Me parece que muchas personas, si no todas, apreciamos y valoramos las coincidencias que nos llevan a identificarnos cercanos con otras, al tiempo que marcamos distancias con aquellas que consideramos diferentes, en su manera de pensar, sentir y, particularmente, en su comportamiento, ese que evidencia su verdadero modo de ser.

Porque hay una diferencia entre aparentar y ser.

Tanto en las familias como en las escuelas recibimos lecciones apropiadas que, lamentablemente, no siempre aprendemos, terminamos de entender o ponemos en práctica, para saber escoger compañías.

Los buenos padres y madres, abuelas y abuelos, tías y tíos amantes de las familias integradas, como también preocupados maestros o maestras que ejercen su profesión por vocación, nos advierten, desde la infancia y refuerzan en la juventud, incluso con ejemplos claros de la historia, familiar o social, sobre la importancia de las buenas compañías y las nefastas consecuencias que las otras pueden desencadenar.

Abiertos a la integración y ya en capacidad de incluirse, por propia voluntad, en equipos o grupos, hay quienes aceptan las advertencias y observaciones que les sirven para interpretar las actitudes, acciones y omisiones de sus integrantes, identificar mejor sus intenciones y, particularmente, su moralidad.

En tiempos de preadolescencia y adolescencia es vital el oportuno concurso de familiares y maestros quienes deben estar atentos a la calidad de la integración social que van construyendo las personas en formación, de las que son irremediablemente responsables, aunque aleguen y argumenten decenas de pretextos.

¿Por qué? Porque los nexos personales que se establecen en tiempos de formación suelen perdurar para el resto de la vida y los frutos que se cosechan de tales relaciones seguramente tendrán la calidad de quienes las mantienen.

¡Somos amigos desde la infancia! ¡Somos amigas desde el colegio!

Con qué convicción y alegría se expresan esas frases, que se escuchan con admiración, pues se perciben avaladas por una relación de afecto y solidaridad, provenientes de relaciones sanas y constructivas.

Lamentablemente a veces los frutos de la verdadera y fértil amistad no siempre perduran como podrían.

¿No le parece que las visitas y reuniones sociales, para recordar y celebrar, entre quienes coinciden en principios y metas, son importantes, pero no suficientes, pues podrían producir más frutos buenos?

¿Cuáles? Infinidades, pues existen tantas necesidades sociales y múltiples soluciones.

¿Le gustaría a usted ayudar a paliarlas o resolverlas, junto con aquellas personas afines que conoce y quiere? ¿Ellas la acompañarían?

Si ya tienen un compromiso social: ¿les es suficiente, pueden incrementarlo o emprender algo nuevo?

En época electoral, como la que atravesamos, también vale repasar estos temas, pues no siempre encontramos con quien identificamos en el pensar, analizar y votar.

Me parece que debo insistir por la experiencia positiva de participar en una célula cívica como aquella a la que concurro semanalmente, donde la coincidencia en el interés superior del bien social, que todos ansiamos, nos convoca y permite dialogar, buscando respuestas a los problemas.

¿Aprovecharemos o desperdiciaremos las coincidencias? ¿Por qué?

¿Sería tan amable en darme su opinión? (O)

¿Aprovechar las coincidencias?
¿Aprovechar las coincidencias?
2019-02-13T00:00:55-05:00
El Universo

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