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‘Chuuuta, ¿y ahora?’

12 de Febrero, 2019
12 Feb 2019
12 de Febrero, 2019 - 00h00
12 Feb 2019

Hace un par de semanas el primo Pablo llegó como siempre, con alguna anécdota genial y con un abrazo. Él es probablemente el mejor contador de historias que conozco, lo heredó de mi tío, no cabe duda. La mayoría de ellas las he oído miles de veces, pero volverlas a escuchar siempre mejoran mi día. Si escucho su habitual ¿No sabías vos que…? Yo simplemente dejo todo de lado y le pongo atención. ¿Te conté alguna vez la ocasión en que casi me muero?, empieza a decir mientras yo preparo café. –No, eso no he sabido, le respondo, y él no se detiene: Verás, resulta que un verano mi papá alquiló una quinta cerca de Tumbaco, yo era chiquito, tendría unos cinco o seis años. Mi hermano Miguel (casi diez años mayor) y yo salimos a caminar, de pronto, no sé qué me pasó, tal vez me resbalé en el lodo del chaquiñán por el que íbamos, que estaba empapado. Lo cierto es que me caí en una zanja superprofunda. Bueno, no me caí, sino que me quedé colgado, agarrado de unas ramas. Mi hermano me vio y se quedó paralizado, yo me resbalaba lentamente y él no sabía qué hacer. Empezó a caminar en círculos y a frotarse la barbilla mientras repetía: Chuuuta, ¿y ahora?; chuuuta, ¿y ahora? Milagrosamente apareció uno de los empleados y fue a llamar a mi mamá, ella intentó sacarme pero también resbaló y cayó. Ahora éramos dos los que nos agarrábamos de las ramas, mientras mi hermano seguía caminando sobre su propio terreno, repitiendo: Chuuuta, ¿y ahora?; chuuuta, ¿y ahora?

Obviamente fue el empleado quien fue a buscar refuerzos y cuerdas y tablas. Fue él quien evitó que mi primo Pablo y la tía cayeran en la pequeña quebrada. Yo esperaba el final feliz, lo que no esperaba era que esta historia me dejara una cierta tristeza. Me dejó pensando en la situación del país.

Intento no ser negativa, pero no siento que el presidente y sus colaboradores sepan hacia dónde quieren llevar al país, qué rumbo quieran tomar. Si bien en el país se venden autos Maserati cuyos precios empiezan en $ 160.000 y hay gente que viaja en su avión privado, yo y muchos pequeños empresarios no vemos una recuperación económica. Y no es solo la economía la que preocupa, la crisis moral y la violencia que avanzan de manera vertiginosa, también. Vivimos una seria descomposición y nuestras autoridades parecen estar en el limbo, parecen no darse cuenta de la urgencia de poner la casa en orden y empezar a gobernar. Ya llevan dos años siendo gobierno, tuvieron una consulta popular favorable, pero parece que no encuentran la brújula, esta sigue perdida.

Al igual que en la historia del primo Pablo, me parece vernos muchos de los ecuatorianos al borde de un precipicio, agarrándonos de las ramas mientras el presidente Lenín Moreno y sus ministros caminan en círculos, se frotan la barbilla y repiten una y otra vez: Chuuuta, ¿y ahora?

(O)

‘Chuuuta, ¿y ahora?’
‘Chuuuta, ¿y ahora?’
2019-02-12T00:00:54-05:00
El Universo

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