Es vergonzoso que en la Asamblea Nacional se estén revelando casos de extorsión contra empleados legislativos, en sus limitados ingresos, por parlamentarios que perciben excelentes sueldos y prebendas; pero lo peor es que la mayoría pertenece a los bloques que dicen “luchar” contra la corrupción y en ciertos casos los dirigentes de sus partidos han tenido que reponer el dinero mal habido.
Pero en la vida, menos en la política, nada puede ocultarse indefinidamente. Hay el caso, lamentable, de un legislador, y en un interrogatorio, a un exmandatario decía ser de los jóvenes que “repudian” la corrupción, y hacía énfasis de “luchar” contra esta; sin embargo, es quien más –supuestamente– habría extorsionado, según una denuncia presentada.(O)
María Anunzziata Llerena Naranjo, Guayaquil









