En nuestra cultura el servir ha pasado de ser una necesidad a una oportunidad; el servicio no es más que tratar a otra persona como quisiéramos ser tratados, por eso en el Ecuador ahora existen muchos movimientos y organizaciones que incentivan al colaborador a desempeñar su trabajo con pasión, calidez y calidad.

Es impresionante que en empresas donde su giro de negocio es brindar servicio, el mismo es pésimo por parte de sus colaboradores, creyendo que hacen un favor a sus clientes y no se dan cuenta de que lo único que hacen es obtener una mala publicidad, cuando lo que enamora a los clientes es un buen servicio, una colaboración con valor agregado.

Empresas privadas ahora cuentan con capacitaciones, talleres y asesorías pagadas que tratan de involucrar por completo a los colaboradores para enamorar a sus clientes mediante un servicio especial, con una experiencia nirvana que permita tener una atención agradable.

En ocasiones decimos que la rapidez es servicio, por eso se atiende a un cliente sin escucharlo por completo, sin entender su necesidad, su solicitud, el tomarnos un poco más de tiempo para solventar su requerimiento nos llevará a un servicio que sobrepase las expectativas del cliente. Sin embargo, puedo destacar que el servicio viene acompañado de los valores que recibimos desde nuestros hogares. ¿Qué estamos haciendo nosotros como padres para que nuestros hijos sean personas que vivan para servir? ¿Que está haciendo el Gobierno para fomentar un buen servicio en nuestro país?

El que no vive para servir, no sirve para vivir (madre Teresa de Calcuta). (O)

Shirley Oyola Vélez, estudiante. Guayaquil