Corroboro lo manifestado en una carta en EL UNIVERSO el 18 de julio, sobre Ricardo Vasconcellos Rosado. Tuve el agrado de conocerlo cuando tenía las funciones de secretario del Concejo Cantonal de Milagro y yo era asistente de gerencia de la planta eléctrica municipal, por lo que se dio una amistad cordial, y en el ámbito del deporte seguí su trayectoria a través de este Diario.
No reconocer que este periodista es parte del pasado y el presente de Barcelona, es como decir que el señor de la Campana en la barra de Barcelona no existió, o que el Che Pérez y mi amigo Giussepi Cavanna no son parte del patrimonio de Emelec. Desgraciadamente, en algunos aspectos, el ser humano tiende a olvidar y no dar el verdadero valor a quien se merece, pienso que este no es el caso del flaco Vasconcellos que por derecho propio se ganó un espacio en la historia del deporte ecuatoriano y ningún dirigente podrá borrarlo. Le pido a Dios le siga concediendo la lucidez de mente y que su pluma no desmaye para seguir beneficiándonos de acertados comentarios a todos los ecuatorianos que en cualquier parte del mundo somos fieles lectores del Diario EL UNIVERSO.
Colón V. Quiroz Ferruzola,
Guayaquil









