El rostro de Ronald (nombre protegido) denota preocupación, incertidumbre, ganas de hablar, pero al mismo tiempo de no decir nada. Su cara expresa eso que a veces es difícil de explicar o es complicado que la gente lo entienda.

“¿Qué te puedo decir?”, comenta y añade: “Lo primero es que jamás pongas mi nombre, porque si lo haces seguramente esta gente volverá a buscarme y yo la verdad ya caí una vez y no pienso volver a hacerlo”.

Ronald muestra su lado más serio al decir estas palabras. Frunce el ceño, cruza los brazos e inmediatamente empieza con un relato que, asegura, casi nunca revela.

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“Hace doce años más o menos, ya ni me acuerdo bien, hice la vuelta. Ya usted sabe. Llevé droga, pero me agarraron aquí nomás como a 80 millas. Caí como pendejo. Yo y dos panas más. Estuve diez años en la cárcel, eran más, pero como tenía buen comportamiento salí antes”, cuenta.

Pero no fue simple. Su familia vendió todo: la lancha, un terreno, prestaron dinero a chulqueros, todo para sacarlo.

Incautan una tonelada de droga en el doble fondo de una lancha en Manta

Ronald dice que en ese entonces se dejó tentar por el dinero. Porque no es que tuviera necesidad, no tenía mujer ni hijos, pero le dijeron para hacer la “vuelta” y él solamente aceptó. Había $ 15.000 de pago.

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- “¿Sabe usted cuánto tendría que haber trabajado en ese entonces para ver esa plata?”, pregunta.

- “Pero bueno, me dejé llevar, y pagué cárcel. Eso ya pasó, ya es vida vieja, ahora ni por 30.000 lo haría. Ya tengo una familia que cuidar”, reflexiona.

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El hombre termina la entrevista de forma abrupta. Dice que hasta allí nomás toca el tema. Ha llegado mucha gente al lugar donde está hablando y a veces es mejor el silencio, señala, más en estos tiempos difíciles. Da un apretón de manos y se despide.

¿Y qué nombre te pongo en la nota?

- “Ponme Ronald, así se llamaba el falso amigo que me ofreció la vuelta. Ya ese man no vive aquí, dicen que se fue a Estados Unidos. Ojalá le vaya bien, yo no le deseo el mal a nadie”, contesta.

Hallan armas y sistemas de videovigilancia en operativos en Manabí

Hasta el 2023, cerca de 300 pescadores del cantón Jaramijó, en Manabí, fueron detenidos por narcotráfico en cárceles de Centro y Norteamérica.

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Ellos son reclutados por grupos de narcotraficantes que les ofrecen en estos momentos $ 40.000 por llevar la carga, según un agente de Antinarcóticos. El servidor especializado en estos temas cuenta cómo funciona el envío de droga desde las costas de Manabí.

Dice que los sectores donde más reclutan a pescadores para que lleven droga son Jaramijó y San Mateo, en Manta.

Buscan estas zonas porque el nivel económico de las familias es bajo. Ellos, los narcos, ven una necesidad y la aprovechan.

Este año al menos tres de los cinco decomisos de droga han sido a 20 millas náuticas.

Los pescadores deben llevar la droga frente a las costas del continente, entre México y Guatemala, a unas 250 millas en mar internacional. Hasta allí llegan otras naves y la trasladan a tierra.

Luego, los pescadores hunden la lancha y se suben a otras embarcaciones de supuestos pescadores que los llevan como náufragos a países de Centroamérica. De allí los devuelven a Ecuador.

Sentencian a 17 personas por narcotráfico en Manabí, con testimonio de agente de EE. UU. que fue crucial en el proceso

“Es por eso que en los registros migratorios hay mucha gente con varias entradas al país, pero con ninguna salida”, refiere el agente, quien por su trabajo en el área de inteligencia pide no revelar su nombre.

Pero aquí viene la segunda parte del tráfico de drogas en el mar: los barcos artesanales.

El agente los describe como gasolineras flotantes que abastecen en el océano a las lanchas que llevan droga.

Ellos declaran combustible para 30 días, pero retornan a la semana argumentando algún daño en la nave. Sin embargo, lo que sucede es que ya dejaron abastecidos a los “lancheros”.

“Incluso hemos descubierto que envían a las lanchas más pequeñas, que generalmente llevan arrastrando para que entreguen el combustible de forma más discreta”, expresa el agente.

Por hacer ese trabajo les pagan $ 80.000, dice.

En lo que va del año, solo en Manabí han decomisado siete toneladas de drogas. En uno de los últimos operativos capturaron a dos pescadores de Manta en una lancha. Esto ocurrió el lunes pasado en la tarde. La Armada les encontró una tonelada de droga escondida en un doble fondo.

Richard Vaca, comandante de la Zona 4 de la Policía, señaló que la droga tenía como destino final México o Guatemala.

Los detenidos habían salido de algunos de los puntos que hay en la costa de Manabí.

“Hemos decomisado este año seis veces más droga que el año anterior”, expresó.

Jimmy López, presidente de la Federación de Organizaciones Pesqueras y Análogas de Ecuador (Fopae), indica que la situación de los pescadores es preocupante.

Detalla que no tienen ingresos económicos fijos ni acordes a la realidad económica del país, el precio de la pesca es bajo, no acceden a capacitaciones para desarrollar mejor su oficio y además son víctimas de robos en el mar.

“Esto ha llevado a que al menos el 75 % de los pescadores en el país se plantee dejar el trabajo, porque ya no hay cómo subsistir; si no nos roban, nos multan o nos pagan lo que ellos quieren por la pesca y nadie regula”, asevera.

Según López, un pescador que sale por 20 a 30 días en los barcos artesanales gana cerca de $ 300. Hay otros que salen en las lanchas pequeñas, en grupos de tres o cuatro, y ganan lo mismo.

“Ya no hay cómo. Ellos tienen una familia que alimentar. En estos momentos he visto a compañeros que llevan su pescado al campo para hacer trueque por legumbres. El abandono en el que está el sector pesquero lo lleva a manos de los enemigos, porque no hay un plan de acción de los gobiernos de turno”, expresa el dirigente. (I)