El 16 de noviembre, el país deberá decidir en las urnas si aprueba o no iniciar el camino para redactar una nueva constitución. Si en la pregunta D, la única de consulta popular, gana el sí, se habilitaría el mecanismo para organizar la elección de asambleístas constituyentes, se instalaría la asamblea y luego esa misma asamblea redactaría un nuevo texto.