El quiebre de la alianza entre CREO y el PSC por la elección de las autoridades de la Asamblea Nacional podría beneficiar al gobierno entrante de Guillermo Lasso, creen analistas políticos.

Encaminada la organización de las elecciones nacionales del 2021, CREO y el PSC establecieron una alianza electoral para impulsar la candidatura de Guillermo Lasso a la Presidencia de la República.

Pero este 14 de mayo, en la primera sesión del nuevo periodo del Parlamento, el movimiento CREO se abstuvo de respaldar la candidatura de Henry Kronfle, del PSC, a la presidencia, lo que generó una reacción inmediata del partido político.

“Hoy han demostrado que su palabra y su firma no valen para nada. Con quien así procede, no podemos continuar aliados, quienes sí tenemos palabra y firma que honramos”, señala un comunicado difundido la tarde de este viernes, pocos minutos después de que se dio la votación por la presidencia.

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El hecho sorprendió a los legisladores, pues horas antes se habló de un acuerdo entre el PSC, CREO y la bancada de Unión por la Esperanza (UNES) para definir a las autoridades de la primera función del Estado. Y el candidato escogido había sido Kronfle, incluso con el respaldo de CREO.

Como parte de esos acuerdos de respaldo, UNES pidió que se conforme una Comisión de la Verdad que revise las actuaciones judiciales en contra de sus líderes políticos, como del expresidente Rafael Correa y el exvicepresidente Jorge Glas, los dos sentenciados por delitos de corrupción relacionados con el caso Sobornos, lo que había sido cuestionado dentro del movimiento CREO y ahí su reacción en el pleno del Legislativo.

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Para el catedrático Simón Pachano, la actuación de CREO se entiende porque al final, el presidente electo, Guillermo Lasso, habría dicho “no vamos con el correísmo”.

“Este es un mensaje claro de que Lasso no quiere un compromiso con el correísmo. Toma una posición que no había tomado. Aparentemente, es como que dejó en manos de su bloque la negociación, pero esa negociación favorecía al correísmo. Entonces él, que estuvo de viaje, retoma las cosas y dice esto no va”, opinó Pachano.

No obstante, resaltó que puede ser el inicio para configurar una alianza favorable con los legisladores de los bloques de Pachakutik (PK), la Izquierda Democrática (ID) y los independientes.

A su criterio, la gobernabilidad no pasa por el correísmo, porque el nuevo mandatario puede gobernar en minoría llegando a acuerdos puntuales con los otros grupos.

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Esteban Ron, analista y catedrático, indicó que esta alianza entre el PSC y CREO fue “circunstancial y electoral”, solo para ganar las elecciones presidenciales del 2021, y la ruptura se “veía venir”.

“Fue un acuerdo sobre la base del temor de no ganar y que gane Andrés Arauz (excandidato presidencial de UNES). Son dos grupos políticos que dentro de su ideología y gobernanza son antagónicos. ¿Qué pasa cuando los acuerdos son circunstanciales? Se rompen en la primera sesión”, anotó Ron.

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Consideró que el único objetivo era llegar a la Presidencia de la República y ahora tener la presidencia de la Asamblea. Pero “no hay acuerdo sustancial, no es integral, solo fue electoral, las negociaciones son frágiles porque estamos en un país polarizado, en el que los intereses de cada asambleísta, segmento, organizaciones políticas van a primar por sobre los acuerdos nacionales y este es el reflejo”, afirmó.

Ron observó también que los nuevos legisladores demostraron desconocimiento y estrategia quizás “a propósito” en sus actuaciones políticas.

Tal fue el caso, narró, de que el asambleísta del PSC Luis Almeida, al pedir la reconsideración de la votación de Kronfle para la presidencia, debió esperar el receso y, “volvían, y pedían la reconsideración, porque le faltaban solo dos votos”.

Esto porque Kronfle, en una primera votación para la presidencia, tuvo 68 votos afirmativos; en la reconsideración, 69.

El analista político Sebastián Mantilla cree que quien perdía con esta alianza entre el PSC y UNES eran CREO y Lasso, porque “significaba pasar por alto temas sensibles como la creación de esta comisión de la verdad que podría revisar casos judiciales o quizás temas como la selección de los jueces de la Corte Nacional de Justicia”.

“Si es que progresaba esta alianza, cuál sería la magnitud del golpe político para el nuevo Gobierno. La votación de la segunda vuelta electoral fue de correísmo y anticorreísmo. Apoyar estos acuerdos hubiera sido interpretado como que, mucha gente que le dio el voto a Lasso porque no quería al correísmo, al final llega y hace una alianza con UNES a través del PSC. Hubiera sido un golpe para CREO y Lasso”.

Mantilla reflexionó que el PSC sí ganaba al hacer alianza con UNES, porque con esa mayoría hubiera tenido poder en la Asamblea, mientras que CREO “hubiera estado condicionado a las decisiones del PSC y su nuevo aliado UNES”.

A su criterio, no hay elementos para que la alianza progrese cuando existen intereses distintos, por lo que fue “un paso acertado de CREO, porque hubiera sido el primer revés político del nuevo Gobierno. Esto abre la posibilidad para un entendimiento con otras fuerzas políticas como PK y la ID y los independientes. Es positivo que Lasso y CREO mantengan las distancias con UNES. Hubiera sido un gran error político”, mencionó.

Pachano y Ron coinciden en un hecho: que el PSC suele establecer acuerdos, incluso por sobre su ideología.

“El problema es que el PSC está acostumbrado a hacer este tipo de alianzas ‘contra natura’, porque van en contra de sus propias posiciones”, señaló Pachano.

Recordó el acuerdo que se hizo entre el PSC y el extinto Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE) para traer a Abdalá Bucaram de Panamá. “El PSC tiene esto, siempre ha tenido una posición muy poco coherente con su ideología y sus aliados”, agregó.

Ron insistió en que “cuando los acuerdos son electorales, en la primera sesión se caen”. (I)