El exalcalde de Quito y empresario turístico Roque Sevilla Larrea, flamante consejero ad honorem del presidente Guillermo Lasso en temas ambientales, explica en qué consistirá su trabajo. Al momento no se ha reunido con el mandatario, pero ya le había adelantado algunas de sus ideas en una reunión con empresarios a inicios de año, antes que se diera la designación.

¿Cómo se dio el acercamiento con el presidente Lasso?

Tuve una reunión con el presidente, que nos invitó a más de 40 empresarios, a inicios de año, y ahí hice algunas observaciones en temas ambientales y luego me pidió hablar con él para ahondarlos. Me dio una cita para dialogar, le parecieron importantes y me preguntó si yo aceptaría una consejería ad honorem en estos temas. Le respondí que encantado, que sería un honor para mí. Luego del viaje del presidente a China me contactaron nuevamente y se emitió el decreto ejecutivo el fin de semana pasada.

¿Qué temas le planteó usted a Lasso en esa reunión?

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Temas de estrategia en general del país, fundamentalmente aquellos que tienen que ver con el cambio climático. La sugerencia mía era desarrollar una serie de esfuerzos para aprovechar los financiamientos que se están dando a raíz de la COP26 y, de hecho, el Ministerio del Ambiente está caminando en esa dirección.

¿Por ejemplo?

Vamos a enfrentar una situación muy compleja en el futuro por el cambio climático. Y ahí tenemos que asegurarnos el agua y lo que yo proponía es hacer toda una campaña de protección de cuencas hidrográficas para garantizar el flujo de agua, y eso significa hacer un esfuerzo porque de eso depende el consumo humano y la energía; y lo otro en que insistí es la energía eléctrica, que tenemos que aprovechar las fuentes renovables, en ese sentido podríamos desarrollar en las zonas de máxima luminosidad del sol (Loja, Cotopaxi, Pichincha e Imbabura) proyectos de hidrógeno verde. Estos temas le parecieron interesantes al presidente.

En el tema del agua no solo hay que garantizar la existencia y cuidado del líquido, sino una correcta distribución. Recientemente la Corte Constitucional declaró inconstitucional toda la Ley de Aguas, en que se regulaban concesiones, caudales y otros temas.

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Es que si conservamos el agua lo bueno es que se puede distribuir mucho mejor. Cuando hay escasez empieza a haber conflictos enormes entre el uso urbano, para el agua potable, y el de riego o de energía. Si deforestamos las cuencas, el agua no se retiene en la vegetación, sino que todo va al fondo cuando hay lluvia, y cuando hay sequía no hay nada. Cuando hay un buen cuidado habrá agua porque las plantas absorben el agua en exceso y lo ceden lentamente al medio ambiente. Tengo una experiencia bonita de eso porque cuando fui alcalde de Quito creé lo que se llama el Fondo del Agua, Fonagua, lo que hace es proteger todas las cuencas alrededor de la ciudad y eso ha garantizado el flujo de agua, eso lo copiaron Tungurahua y Azuay. Ese programa, por ejemplo, podría implementarse en todo el país.

¿Cómo es esto del hidrógeno verde?

El hidrógeno es la sustancia química que puede almacenar la mayor cantidad de energía posible, es el futuro de la energía del planeta. Cuando hace combustión el hidrógeno, que tiene alto valor calórico, se suma el oxígeno y se produce el vapor de agua, en vez de producir CO2 que es contaminante y genera el cambio climático. Ahora bien, el hidrógeno se produce por la disociación del agua, se introduce energía eléctrica y se separan las partículas. Usted recordará lo que enseñan en las escuelas, el H2O, eso se llama hidrólisis. En Europa y China se produce hidrógeno gris o azul; el gris es el que se hace quemando carbón, con ese carbón se produce electricidad, se hace la hidrólisis y se produce el hidrógeno. Pero se contamina el aire. El verde es aquel que se produce con energías renovables, como la solar. La propuesta es hacerlo, por ejemplo, en Loja donde hay una luminosidad extraordinaria.

Agua y energía, en resumen, es lo que usted planteó en esta reunión. ¿Ya ha tenido oportunidad de hablar de más temas?

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No aún, recién me nombraron el fin de semana, aún no me he reunido nuevamente con él. La idea es que yo colabore con los ministerios del Ambiente, Agricultura, Energía, Producción, doy consejos, nuevos contactos, pero ellos son los ejecutores.

Usted ha estado involucrado con proyectos para Galápagos, ¿qué falta por hacer en el Gobierno?

Hay una propuesta que se debe concretar (el área marina Hermandad). Ya la están ejecutando los ministerios del Ambiente, Turismo, Finanzas (…) Todo lo que yo pueda hacer de contactos para que los países nos puedan ayudar, estoy a las órdenes. Por ejemplo, tengo buenas relaciones con autoridades con Colombia y Costa Rica y eso puede impulsar aún más las conversaciones. Tengo la suerte de tener contactos, mi excompañero de universidad es José María Figueres, que fue presidente de Costa Rica y que ahora está de candidato triunfador en la primera vuelta. Si él sale electo será más fácil para mí pedirle que hagamos esta alianza, que ya está comprometida, para juntar las Zonas Económicas Exclusivas marinas de Costa Rica y Ecuador.

¿Qué tan viable es que estos proyectos puedan conducirnos al famoso “cambio de matriz energética” que se planteó en el gobierno de Rafael Correa?

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Pues ese es el objetivo que debemos lograr: salir del petróleo y llegar a energías renovables, geotérmicas, hidroeléctricas, la eólica y la solar. Son cuatro tipos de energía que se pueden explotar.

Pero es algo que se ve lejano.

No tenemos mucho tiempo, tenemos ocho años para hacerlo. No se olvide que para el 2030 el Acuerdo de París firmado por 195 países dice que tiene que reducirse en 45 % el uso de combustibles. Y eso es una decisión a nivel mundial, es algo complejo y difícil, pero cada país debe hacer este esfuerzo pues todos estamos en la misma nave y si se calienta demasiado la atmósfera nuestros nietos no sobrevivirán. Es grave la cosa. (I)