De su puño y letra, Pablo Celi de la Torre, desde la cárcel 4 de Quito, ejecutó algunos actos administrativos, como aceptar la renuncia de la subcontralora Valentina Zárate y nombrar a Carlos Riofrío González como contralor general subrogante.

La información la proporcionó Riofrío, quien compareció este 12 de julio ante la Comisión de Garantías Constitucionales de la Asamblea Nacional para explicar los argumentos jurídicos que llevaron al excontralor Pablo Celi a nombrarlo como subrogante.

Contralor subrogante Carlos Riofrío: La institución no está en acefalía y tiene un contralor que soy yo, legalmente nombrado

Riofrío González empezó su exposición explicando que una vez que concluyó la licencia por enfermedad, comprendida entre el 14 y el 24 de junio, el excontralor Pablo Celi, ya en funciones el 25 de junio, ejecutó varios actos administrativos de la Contraloría General del Estado, como aceptar la renuncia a la exsubcontralora; posteriormente a ello, “me nombra a mí como subcontralor general”.

Dijo que procedió también a subrogarlo en el puesto de contralor general del Estado en función del artículo 33 de la Ley de Contraloría, donde se establece que en ausencia temporal o definitiva el subcontralor general subrogará las funciones de Contraloría General por 60 días, que son los días que él (Pablo Celi) notificó de sus vacaciones.

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Riofrío fue posesionado el 28 de junio, y afirma que lo que ha hecho es ponerse al día en la gestión y ha solicitado información sobre el funcionamiento de la institución, realizó una verificación de los planes de control y ha realizado algunos cambios de personal en las áreas de predeterminación, responsabilidades y de recursos de revisión. Ese personal fue remplazado por funcionarios de carrera de la Contraloría.

Que tramitó 47 informes de responsabilidad penal que no fueron enviados en su momento a la Fiscalía General del Estado para el trámite correspondiente. Aclaró que la Contraloría no ha paralizado en ningún momento el trabajo, que durante la pandemia el 80 % de personal ha trabajado de manera presencial y que los procesos no se han paralizado en función de la legalidad y la transparencia.

Riofrío dijo que no se pronunciará sobre cómo fue nombrado Pablo Celi como contralor general subrogante, pero en referencia a su propio nombramiento dijo que fue el resultado de una acción de personal emitida por el entonces contralor subrogante de su puño y letra.

Insistió en que una vez que concluyó su licencia por enfermedad por COVID-19, el 25 de junio, en ejercicio de sus funciones, Pablo Celi lo nombró como subcontralor general desde la cárcel 4, pero aclaró que nunca fue a visitarlo al centro de detención provisional.

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Con respecto al hecho de que Pablo Celi ejerció el cargo desde la cárcel 4 de Quito y lo designó como subcontralor general, afirmó que como funcionario público no estaba impedido de ejercer el cargo y para ello presentó una certificación del Ministerio del Trabajo, por lo que defendió su nombramiento.

Respecto al desvanecimiento de glosas, Riofrío dijo que lamentablemente se ha tergiversado la información, porque esa acción está contemplada en la ley, pues el procedimiento observa algunas acciones de parte de los involucrados, como devolución de recursos y respaldos correspondientes, y no por decisión u orden de ninguna autoridad de la Contraloría. Todo responde a un análisis y proceso técnico, insistió.

Que hasta el 31 de mayo de 2021 existen glosas desvanecidas por $ 844 millones, pero no es menos cierto que las glosas confirmadas son de $ 2.941′315.565, lo cual significa que alrededor de un 20 % de las glosas confirmadas, dentro del debido proceso, se desvaneció.

Manifestó que existe desconocimiento en el tema del desvanecimiento de las glosas, pues un 20 % de las glosas confirmadas, dentro del debido proceso, se desvaneció. En todo caso, dijo que pidió información sobre los desvanecimientos con los respectivos justificativos.

Aclaró que en los quince días de ejercicio del cargo no ha firmando ningún informe de auditoría. (I)