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Jueces jóvenes se abren camino en la Corte Nacional de Justicia

Siete de los once jueces que ingresaron por concurso, en enero pasado, a la Corte Nacional de Justicia son menores de 44 años de edad.

QUITO (02-03-2021).- Juez de la Corte Nacional de Justicia, Dr. Milton Velásquez. Carlos Granja Medranda / EL UNIVERSO Foto: El Universo

Una conjueza titular de Sala Penal de 33 años, dos jueces nacionales titulares para las materias Contencioso Administrativo y Penal de 36 años, un nuevo presidente de la Sala Penal de 39 años y dos magistrados titulares de la Sala Penal de 42 años son parte de los once profesionales que ganaron, en enero pasado, el concurso de selección organizado por el Consejo de la Judicatura (CJ) para ocupar uno de los cargos como jueces para la Corte Nacional de Justicia (CNJ) e ingresaron a la institución a inicios de febrero.

Quienes completan la lista de caras nuevas en la Corte Nacional tampoco superan los 53 años: una jueza que ocupa el cargo en la Sala de lo Contencioso Tributario tiene 44 años; un juez de la Sala de lo Contencioso Administrativo y un conjuez para la Sala Penal tienen 48 años; y dos magistrados para la Sala de lo Laboral mantienen 52 y 53 años de edad.

Jueces y conjueces que aprobaron concurso público fueron posesionados oficialmente en sus cargos en la Corte Nacional de Justicia

Las edades terminan llamando la atención, debido a que el país se acostumbró a tener en cargos de jueces del máximo órgano de justicia ordinaria del país a profesionales en derecho de mayor edad.

Esa visión básicamente se explica porque, por ejemplo, la Constitución vigente hasta antes del 2008, en su artículo 201, refería que para ser magistrado de lo que era la Corte Suprema de Justicia se requería, entre otros, ser mayor de 45 años y haber ejercido con probidad notoria la profesión de abogado, la judicatura o la docencia universitaria en ciencias jurídicas, por un lapso mínimo de 15 años. La mayoría de esos requisitos fueron modificados en la Constitución vigente desde el 2008. En el artículo 183 de ese cuerpo legal se eliminó la edad mínima que se requería para ser jueza o juez de la ahora CNJ y se modificó de 15 años a mínimo diez años el requisito de haber ejercido con probidad notoria la profesión de abogado, la judicatura o la docencia universitaria en ciencias jurídicas.

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El exfiscal y abogado en libre ejercicio Pablo Encalada dice no conocer a los nuevos y jóvenes jueces de la CNJ y no duda de que tengan muy buenos conocimientos del derecho. Sus reparos más se centran en si ellos tendrán la experiencia necesaria, pues explica que se entiende que las personas más sabias son las que administran justicia y la sabiduría -para él- se adquiere con la experiencia.

Encalada recuerda lo que sucede en la Corte Suprema de Estados Unidos, donde afirma que hay jueces bastante mayores que van a acabar sus carreras profesionales dando un servicio a la patria. Para el exfiscal, los jueces de la CNJ tienen muy poco margen de error en sus decisiones, a diferencia de los jueces de primeros niveles que si se equivocan pueden ser corregidos por sus superiores.

La experiencia para Encalada es una cualidad que debe tener un juez de la CNJ, ya que una persona mayor sabe cómo enfrentar las presiones políticas, mediáticas y hasta económicas. Además, resalta el rol de sentar precedentes o jurisprudencia que tienen los jueces de la Corte Nacional.

“Ellos van a decir así se entiende el derecho y así se debe aplicar en todo el Ecuador. (...) La CNJ tiene el rol fundamental de marcar el camino de cómo leer, interpretar, entender la norma en el país y cada una de las decisiones que tomen ellos irradian a todo el sistema de justicia”, apuntó.

Las edades de los jueces titulares y encargados que completan el número de 21 en las seis salas especializadas de la Corte Nacional van desde los 42 años, 43, 46, 52 y 58 años de edad.

Iván Saquicela: La evaluación nunca podrá ser un instrumento de vulnerar la independencia judicial, ni perseguir a nadie

El actual presidente de la CNJ, Iván Saquicela, quien hace pocos días cumplió 46 años, ve en este recambio generacional en la institución más oportunidades que riesgos. Parte para tener ese criterio del concepto de pluralismo que maneja y defiende al decir que le hace bien al organismo no solo tener jueces jóvenes, otros no tan jóvenes y otros de una edad madura, sino también tener jueces y juezas, tener profesionales que vienen de provincia, de la carrera judicial, jueces, fiscales, de la academia, del libre ejercicio...

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“Ese pluralismo me parece destacable, me parece que nos garantiza diferentes visiones, experiencias”, refirió Saquicela, al tiempo que resalta el que la norma haya permitido que concursen profesionales jóvenes, y añade que ya los resultados no dependen de la edad, sino de los méritos y el concurso realizado por el aspirante.

Este es el perfil de los nueve jueces y dos conjueces que estrena la Corte Nacional de Justicia de Ecuador

Milton Velásquez, de 36 años de edad, obtuvo el segundo mejor puntaje de los once profesionales seleccionados para jueces de la CNJ en el último concurso y ocupa uno de los cuatro cargos como juez de la Sala de lo Contencioso Administrativo.

Velásquez, un guayaquileño graduado en 2008, doctor Ph. D. en derecho, magíster en derecho administrativo, fue abogado en libre ejercicio, juez de lo Civil y Mercantil del Guayas, docente universitario, consultor, asesor en la Corte Constitucional. Cree que ante los miedos que tiene la sociedad respecto a la edad, falta de experiencia, legitimidad y origen, todos los jueces tienen el deber y la necesidad, más aún los jóvenes, de legitimarse en el ejercicio, es decir, que exista la suficiente transparencia en su gestión para que esa desconfianza primaria la vayan superando conforme pasa el tiempo.

Los nueve jueces titulares y los dos conjueces titulares de la Corte Nacional de Justicia fueron posesionados por el pleno del Consejo de la Judicatura durante una ceremonia a la que asistieron varias autoridades de instancias del Estado. (Carlos Granja)

Para él, el que profesionales jóvenes hayan ingresado a la Corte Nacional es una consecuencia lógica del cambio generacional que se está viviendo en juzgados de primer nivel, en las Cortes Provinciales y Tribunales y, además, porque hay una tendencia fuerte a la profesionalización de especialización a nivel académico de los abogados con formación de posgrados dentro y fuera del país.

El que haya en la CNJ profesionales que responden a escuelas clásicas del derecho y otros más a escuelas contemporáneas, según Velásquez, puede ayudar a la prestación de un mejor servicio.

Respecto al tema de presiones, a decir de Velásquez, todos los profesionales que ingresaron como jueces a la Corte Nacional están familiarizados con ellas. Tiene claro que cada uno ha tenido experiencias en los diferentes cargos públicos y privados que han ocupado, y ante ello, afirma, todos de una o de otra forma han creado mecanismos internos para protegerse de las presiones.

El juez de la desaparecida Corte Suprema de Justicia, Mauro Terán, afirma que para ser un magistrado en estas altas cortes se requiere no solo de conocimientos sino de una gran experiencia, la cual debe estar respaldada por el tiempo del ejercicio profesional, sea en el área privada como en el área pública.

Terán, quien recuerda que ingresó a la Corte Suprema poco antes de cumplir 60 años, no cree que sea suficiente que como requisito se pida un mínimo de diez años de experiencia para ser juez nacional, pues reconoce que en 15 y 20 años de trabajo constante se consigue algo de experiencia en el ámbito judicial.

Tanto Terán como Encalada coinciden en que no solo los jueces jóvenes que han ingresado a la Corte Nacional, sino los jueces con otras edades y los que continúan en la institución, tendrán la oportunidad de legitimarse en sus cargos en la práctica con los fallos que emitan y la fundamentación que respalden a los mismos.

Velásquez dice ser parte de ese grupo de jóvenes soñadores que pretenden inyectar ética al ejercicio de la función pública. Recordó que alguna gente de su entorno cercano le habló sobre si valía la pena ser parte de una función pública cuestionada, de jueces criticados, pero él está convencido de que sí vale la pena, aunque tomará tiempo y será un trabajo largo, dice que esto debe ser tomado como una oportunidad para demostrar que una labor transparente, responsable, de servicio a la comunidad y no a pocos es posible. (I)

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