El presidente electo no logró aumentar voluntades en las últimas elecciones. Obtuvo menos votos que en 2017 y a pesar de ello ganó. Esto fue posible gracias a que el correísmo se desinfló frente a una ascensión del voto nulo sin precedentes en la historia democrática del país.

Pese a que en estos comicios hubo más los electores que hace cuatro años, Guillermo Lasso obtuvo unos 180.000 votos menos, mientras que el correísmo perdió casi 830.000. Casi todos esos sufragios se trasladaron al nulo y una pequeña porción al blanco.

Con estas cifras sobre el tapete, Javier Rodríguez Sandoval, sociólogo de la Universidad Wisconsin-Madison, apunta que no hubo un viraje de los electores, del correísmo hacia la propuesta de Lasso. “Arauz en realidad no pierde contra Lasso; Arauz pierde contra el nulo”, concluye.

Con casi todas las actas escrutadas, ya se han registrado 1′761.250 personas que anularon el sufragio. Esto significa el 16,3% de los votos totales, una cifra sin precedentes. El porcentaje máximo había sido en la primera vuelta de 2006, con el 11,8%.

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Esta eclosión del nulo, advierte la politóloga Sofía Cordero Ponce, profesora del Instituto de Altos Estudios Nacionales, conlleva un reto para el próximo Gobierno.

Dado que el nulo fue una bandera de Pachakutik (PK) y la Izquierda Democrática (ID), ella considera que este representa, por un lado, a los ciudadanos con una posición de centroizquierda, ambientalista, feminista y anticorreísta; y, por otro, refleja la inconformidad contra la clase política en general.

Para Cordero, si Lasso mantiene la habilidad que mostró en campaña de acercarse a esos sectores progresistas y cumple con los ofrecimientos que les hizo, podría obtener el apoyo de la bancada legislativa de PK y la ID, lo que le permitirá canalizar políticas, leyes y reformas. “Pero si el Gobierno demuestra que solo fue una estrategia de campaña, la tendrá muy difícil”, advierte.

La influencia del voto nulo en la victoria de Lasso también se refleja en el territorio. Las cifras oficiales muestran que Lasso alcanzó el 52,4% de los votos válidos y el correísta Andrés Arauz, el 47,6%. El ganador conquistó la preferencia de 112 cantones y el perdedor, de 109.

El mapa electoral de 2021 es muy parecido al que dibujaron los anteriores comicios. Como antes, Lasso se impuso en los cantones de la Sierra y la Amazonía; y el correísmo, en los de la Costa y el norte del país. Sin embargo, sí existieron variaciones importantes: hubo cantones que cambiaron de opción y otros donde los candidatos se fortalecieron mucho, con más de 10 puntos porcentuales.

De los 221 cantones del país, 21 se voltearon: 15 a favor de Lasso y 6 por Arauz. Pero esto no se debió a que los candidatos hayan alcanzado más votación, sino a los efectos del voto nulo, que tuvo gran acogida en 54 municipios.

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En los cantones que le arrebató al correísmo, Lasso incrementó sus resultados entre 4 y 21 puntos porcentuales. Uno de sus mayores logros fue el haberse impuesto en tres municipios grandes, donde antes no tuvo mucha acogida: Cuenca, Santo Domingo e Ibarra.

Sin embargo, si se analiza la cantidad de votos obtenidos, se ve que Lasso no tuvo mucha variación con respecto a las elecciones pasadas. Lo que sucedió es que el nulo le restó votos al correísmo.

Una buena muestra de esto es Cuenca, que durante años fue un bastión correísta. Lasso alcanzó alrededor de 160.000 votos en 2017 y de 151.000 en 2021. Se mantuvo más o menos en el mismo nivel si se lo compara con su contrincante, pues el correísmo cayó en picada de unos 170.000 a unos 96.000. El nulo, en cambio, despegó tanto que superó a Arauz; de 43.000 subió a casi 99.000.

Algo parecido sucedió en los seis cantones que Arauz le arrebató a Lasso. El candidato correísta solo sumó votos en una de esas localidades, en Shushufindi (Sucumbíos); en el resto, los sufragios disminuyeron considerablemente, pero aún así le alcanzó para superar a su rival.

Tanta fue la contracción de los dos candidatos en esos cantones que, en cuatro de ellos, el nulo les ganó a ambos.

La balanza se inclinó a favor de Lasso no solo porque logró arrebatar más cantones a su contendor, sino también porque pudo fortalecerse en más municipios donde antes ya había triunfado. El presidente electo creció más de diez puntos en 31 localidades, la mayoría del centro de la Sierra y Amazonía. Arauz logró ese mismo nivel de crecimiento solo en un cantón, en Valencia (Los Ríos).

(I)