En un último video, minutos antes de ser alcanzado por las balas, cuatro policías aparecen acompañando a Fernando Villavicencio, candidato de la alianza Gente Buena y Construye (lista 25), hasta la camioneta blanca doble cabina en la que iba a movilizarse. El accionar del personal en esos momentos, la carencia de equipos y la falta de un anillo de seguridad para un presidenciable amenazado y en riesgo son cuestionadas por expertos en seguridad, quienes aseguran que existió negligencia.

Una fuente cercana al equipo de campaña del candidato cuenta que en ocasiones decenas de uniformados armados y hasta carros militares acompañaron a Villavicencio en sus recorridos por el país en Manabí o Los Ríos, luego que se hicieran públicas las amenazas que había recibido. Pero asegura que el día en que fue asesinado, al salir de un mitin político en Quito, el panorama era muy distinto.

“Lo que tuvimos en ocasiones nos hacía pensar que eso era lo que se necesitaba y quien se acercaba a un mitin de Fernando iba a notar un operativo de alto nivel... teníamos un carro de avanzada, otro que cubría, el carro de él y otro atrás y más de diez policías. Fernando siempre se sentaba atrás, detrás del jefe de seguridad que iba de copiloto y casi siempre era Cristhian Cevallos”, cuenta la fuente.

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Exposición al riesgo de Villavicencio era del 93 %

Marco Heredia Romero, capitán del Ejército ecuatoriano en servicio pasivo y consultor internacional en seguridad, comenta que Villavicencio tenía una exposición al riesgo del 93 %, a raíz de las últimas amenazas y de la denuncia que hizo un día antes de su muerte en la Fiscalía General del Estado para que se investigue la renegociación de 21 contratos petroleros durante el gobierno de Rafael Correa.

Asegura que sí hubo una falla en la seguridad del candidato tanto en el esquema de seguridad privado como el nacional. Cuestiona que la salida del candidato del coliseo del colegio Anderson no fue controlada, es decir, dice que no hubo planificación anticipada para resguardar su seguridad, además que las condiciones del vehículo en donde se iba a movilizar “no reunía las garantías para su protección”.

“Hubo una falla garrafal del esquema de seguridad. No había esquema de protección adelantada, no había seguridad velada, los escoltas del anillo inmediato que se aproximaron con él hacia el vehículo, todos dieron la espalda de tal suerte que no anticiparon ninguna condición de riesgo o amenaza que se aproximaba”, explica.

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Para Heredia, los delincuentes solo estaban esperando atacar porque sabían de las falencias de seguridad y dice que Villavicencio debió haber salido por otra puerta y tomar un vehículo blindado.

Menciona también que el candidato contaba con dos esquemas de protección: uno privado y el de la Policía Nacional y que en este caso, ambos fallaron y ninguno anticipó un hecho de este tipo “por lo que no hubo ningún tipo de planificación”.

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Fernando Villavicencio en sus últimos momentos con vida al salir del coliseo de Colegio Anderson en Quito. Foto: CAPTURA DE VIDEO

Falta de custodia al vehículo habría facilitado disparos

Jorge Villacreses, experto en seguridad y criminalística, coincide con que el anillo de seguridad de Villavicencio falló, tanto en la salida del sitio como en la seguridad alrededor vehículo en donde se embarcó. Lamenta que del lado por el que dispararon al candidato no haya tenido custodia y lo califica como “negligencia” por parte de la Policía para un candidato presidencial que ya tenía amenazas de muerte.

“Definitivamente falló el anillo de seguridad. Se ve en los videos cuando sale el candidato y hay dos policías que lo están protegiendo, pero no hay un tercer custodio que esté en la parte posterior, viendo el entorno para saber y medir los riesgos y ver si existe algo sospechoso en los alrededores”, refiere.

Villacreses dice también que se puede apreciar que el lado contrario del vehículo por el que se subió Villavicencio estaba completamente desprotegido y la Policía lo que hizo fue lanzarse al piso y no repeler el ataque correctamente.

“Cerraron la puerta y lo dejaron solo al candidato, con el delincuente disparando, se lo regalaron, como decimos los que sabemos de seguridad”, subraya y lo califica como una gran negligencia.

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El experto considera que, para poder sortear un ataque como el que sufrió Villavicencio, el equipo pudo estar mejor equipado con protectores como una manta antibalas como la que cargan para proteger al presidente Guillermo Lasso y algunas otras autoridades, dependiendo el riesgo.

Esta manta dice que a primera vista es una maleta que cuando se abre se convierte en una especie de escudo protector de seguridad, similar a “chaleco gigante” que se coloca alrededor del candidato.

“Al primer indicio debieron tener la manta desplegada”, enfatiza Villacreses y cuestiona también que “los custodios no colocaran al candidato agachado en el vehículo y uno de ellos lo cubra con su humanidad”, pues dice que “para eso son los guardaespaldas”.

Exteriores de la Clínica de la mujer en Quito donde fue atendido la noche del 9 de agosto el candidato a la presidencia del Ecuador, Fernando Villavicencio. Foto: Carlos Granja Foto: El Universo

Vehículo blindado era necesario para salida de Villavicencio entre la multitud

Jhon Garaycoa, licenciado en Criminología y presidente de la empresa de seguridad Mac Security, concuerda en que existió falta de precaución y de medidas de seguridad, sabiendo que el nivel de exposición, riesgo y amenazas de Villavicencio era totalmente alto.

Cuenta que al inicio de la campaña, el equipo del candidato le cotizó el alquiler de un vehículo blindado, pero finalmente no se dio la negociación. Dice también que es necesario para un contexto como el del Villavicencio no solo tener uno si no hasta tres en cada recorrido y lamenta que esto no se haya cumplido así.

Garaycoa no cuestiona la reacción de los custodios ya que dice que esta siempre puede ser impredecible, ya que es “muy probable que el policía primera vez se haya enfrentado a este tipo de situación”.

“Cuando uno escucha los disparos, uno no sabe si el disparo viene de frente, si viene de un costado o de dónde viene... hablamos de un carro con una cabina de porte normal que, inclusive así se tiren encima, si los disparos vinieron de atrás o lateral no van a alcanzar a proteger”, explica.

El experto cuestiona el que se haya accedido hasta la salida del coliseo con un vehículo que no era blindado, los que solo son utilizados cuando se hace un retiro en un lugar despejado y no entre la gente que se acerca y pide fotos o saludar de cerca a los candidatos.

Sobre el uso de implementos de seguridad como una manta en una situación como la que ocurrió, manifiesta que si bien esta es de venta libre y es útil no hubiera sido lo más conveniente durante el ataque.

“La manta es para evacuar una situación, como para proteger en una elevación escape, mas, no cuando se da propiamente la activación de un arma”, explica y lamenta que situaciones como estas sucedan en el país y afecten la imagen del Estado y de las instituciones de seguridad.

En tanto, Heredia compara lo sucedido por las falencias en los esquemas de protección con los asesinatos de Luis Carlos Galán en Colombia en 1989 y Luis Donaldo Colosio en México en 1994, cuando también eran candidatos a la presidencia de sus países.

Como recomendación, el experto menciona que el Estado debe crear una “Unidad Nacional de Protección” para garantizar, con equipos logísticos de calidad y especializados la protección de altos funcionarios y autoridades, como ocurre con el Servicio Secreto de los Estados Unidos. (I)