La noche de este domingo 21 de marzo, Andrés Arauz, por la coalición UNES, y Guillermo Lasso, por la alianza CREO-PSC, serán los protagonistas del debate organizado por el Consejo Nacional Electoral (CNE). El encuentro será decisivo para que los ecuatorianos elijamos quién nos gobernará durante los próximos cuatro años.

Para que sea un “verdadero debate ideológico” y no solo una exposición de planes de gobierno, como pasó en el encuentro realizado en la primera vuelta, el CNE anunció cambios al formato para hacerlo más dinámico. Está previsto que tenga una duración de 1 hora y 35 minutos.

La obligatoriedad del encuentro, establecida por el artículo 202 del Código de la Democracia, permitirá a los electores observar a los dos candidatos finalistas y calificar si son viables sus propuestas. ¿A quien se declare ganador del debate será el elegido el 11 de abril en las urnas? ¿Qué registros históricos hay al respecto en el país?

Para Dayana León, analista política y experta en procesos electorales, el debate siempre será necesario para fortalecer la democracia y, especialmente, para que la ciudadanía conozca soluciones concretas a la crisis que actualmente vive el país.

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“Es un ejercicio democrático necesario para que las ideas puedan tener una contraposición y que a partir de eso se pueda elegir con conciencia, con información. Lo importante en estos momentos es tener un voto informado, donde sepamos por quién vamos a votar y cuáles son las implicaciones de darle el voto”, señala.

Antes de la normativa vigente los debates no eran obligatorios, por lo que eran poco comunes. Los candidatos preferían divulgar sus posturas sin confrontar de forma directa a sus adversarios políticos.

El primer “diálogo” entre presidenciables se registró el 27 de noviembre de 1923. Gonzalo Córdova y Federico Intriago daban una entrevista conjunta en las instalaciones del diario El Día, donde expusieron sus propuestas y pidieron una campaña basada en el respeto a los adversarios políticos.

En esa década el Ecuador atravesaba una aguda crisis económica producto de la baja del precio de la saca de cacao. Córdova ganó las elecciones, pero en julio de 1925 sería derrocado por un golpe militar.

El 27 de mayo de 1978 se realizó el primer debate presidencial televisado. Durante el encuentro los candidatos se refirieron a la justicia, déficit fiscal, revaluación del sucre, reforma constitucional, entre otros aspectos.

Jaime Roldós y Sixto Durán-Ballén participaron en el debate. Esa campaña tuvo la presión de la dictadura militar, la cual continuamente cambiaba las reglas electorales y dificultaba la participación de ciertos candidatos.

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En este encuentro Roldós alzó su voz de protesta ante un comentario de Durán-Ballén, quien aseguró que tenía sospechas de un fraude: “Este ha sido un proceso electoral controlado por la dictadura (...). ¿El fraude a favor de quién? (Solo) porque triunfamos los sectores populares, creo que tenemos que tener un poco de sindéresis en el Ecuador”, refutó Roldós, quien ganaría las elecciones.

Otro de los debates históricos y acalorados sucedió el 29 de abril de 1984, cuando León Febres-Cordero y Rodrigo Borja se enfrentaron como los finalistas al balotaje. El evento duró 2 horas y se basó en programas relacionados con asuntos políticos, sociales, administrativos y económicos.

Durante el encuentro los candidatos elevaron tanto el tono de sus críticas que el moderador, el periodista Alejandro Carrión, pidió que bajaran el nivel de agresividad.

“Con usted están los vagos de este país, los que han sido incapaces de generar riqueza, que no pueden ganarse el sustento con el sudor de su frente como usted”, indicó en una de sus críticas Febres-Cordero.

“Tenemos un plan de construcción de carreteras (para fomentar el empleo) para que el pueblo tenga con qué comprar y sea parte del mercado. Eso no lo comprenderán nunca neoliberales como usted. Usted quiere rehabilitar la economía favoreciendo a los grandes industriales”, refutó Borja.

Luego de un apretado balotaje, Febres-Cordero ganó las elecciones.

Tanto el debate de 1978 como el de 1984 demuestran que estos encuentros son útiles para despejar dudas en la ciudadanía, en especial en los indecisos, ya que los declarados “vencedores” de estos eventos llegaron a la Presidencia.

“Ahora, yo no soy tan optimista de decir que quien gane un debate va a llegar a Carondelet, lo que sí es que podrá obtener la votación de la población indecisa, incluso de las de aquellas que apoyan el voto nulo y que piensan que podrán convocar a nuevas elecciones”, estima León.

El analista de temas electorales Daniel González considera que más allá de alcanzar una victoria en el debate de este domingo, los candidatos deben enfocarse en la exposición pura de sus propuestas y no en meras confrontaciones basadas en temas trillados como el reflejo del espejo venezolano en el futuro del país o las acusaciones del feriado bancario.

“Creo que las propuestas van a tener un gran asidero y la ciudadanía va a estar pendiente de ellas. Eso va a pesar más. Quienes están en el tema de la confrontación son las personas que de alguna manera están dentro del voto duro de los candidatos. El fondo va a estar en el debate, sobre todo, un poco más en los electores jóvenes, que tienen ya sus estudios, que han tenido un gran protagonismo en la primera vuelta. Ellos van a estar más pendientes a las propuestas, más allá de los gritos. Estamos pasando un poco del voto emotivo, pero creo que lo va a definir el voto consciente”, comenta González.

Justamente el primero de los dos debates que se realizaron en el 2006 (22 de agosto y el 6 de octubre) estuvo matizado por intervenciones hilarantes, ademanes y gritos, que dejaron en segundo plano el análisis de las propuestas. En los dos eventos estuvo Rafael Correa, quien luego sería presidente de Ecuador.

Y precisamente fue Correa quien generó uno de los momentos más comentados (22 de agosto) cuando confrontó a Álvaro Noboa, también candidato y presente en el debate, afirmando que pese a ser el hombre más rico del país estaba décimo en el pago de impuestos.

Esto provocó una reacción instantánea de Noboa que se acercó a Correa y le preguntó ‘cuánto paga de impuestos’, mientras el candidato de Alianza PAIS se persignaba.

“Estos candidatos están tratando de llevarnos a la crisis venezolana. Financiados por Venezuela. Esa sonrisa falsa. Por eso te vamos a enterrar en las urnas. Estás último Correa”, dijo Noboa, quien llegó a segunda vuelta.

Después de diez años de correísmo se volvió a realizar un encuentro entre presidenciables. El 27 de enero del 2017 expusieron sus ideas siete de los candidatos registrados, pero no participó Lenín Moreno, quien ganaría las elecciones.

Luego, el 5 de febrero de ese mismo año, se realiza el llamado Diálogo Presidencial. Este evento sí contó con la presencia de Moreno y los siete candidatos restantes, incluyendo Guillermo Lasso que pasó a segunda vuelta.

En tanto, el pasado mes de enero los ecuatorianos vivimos tres jornadas extensas de debates, dos organizados por entes de la sociedad civil y uno por el CNE. 16 fueron los candidatos invitados a participar.

Varias expresiones de los aspirantes se viralizaron en redes sociales. Juan Fernando Velasco, uno de los aspirantes, recitó la estrofa de una se sus canciones como parte de su mensaje a los ciudadanos. Giovanni Andrade dijo textualmente: “Poner un arma en la mano de los ciudadanos sería un error catastral”.

Ellos estuvieron como los candidatos con menor votación. Los errores en este tipo de eventos se pagan, ya que en política todo es simbólico, dice León.

Precisamente el factor de amplificación de las plataformas digitales incide en la exposición de los mensajes y su eventual influencia en la decisión del electorado, apunta González. Esto lo tendrán en cuenta los postulantes antes y durante el debate: “Creo que aquí cabe la expresión de que a lo mejor los electores ya no comen cuento”. (I)