Pablo Escobar Gaviria fue uno de los delincuentes más temidos y ricos de Colombia. Nació el 1 de diciembre de 1949 en Rionegro, fruto del matrimonio entre un administrador de fincas y de una maestra rural.

El rionegrero trabajó desde su niñez en diversos oficios, lavando autos o ayudando en los mercados; también fue criador de ganado, para pasar luego a matón a sueldo y ladrón de vehículos.

Su vida delictiva inició con la compra de artículos robados y el contrabando a pequeña escala, hasta que se introdujo en el tráfico de marihuana y, posteriormente, en el de cocaína.

En alianza con otros narcotraficantes, fundó el Cartel de Medellín hacia 1976, organización que en su auge, en la década de 1980, monopolizó el negocio de la cocaína, controlando más del 80% de la producción mundial de dicha sustancia ilícita.

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A El Patrón _que en 1982 llegó a ocupar un escaño como Representante a la Cámara en el Congreso Nacional de Colombia_, se le atribuye la muerte del ministro de Justicia Rodrigo Lara, del director del diario El Espectador Guillermo Cano, y del aspirante presidencial Luis Carlos Galán.

Además, el famoso delincuente sumaría cientos de muertos más por bombas colocadas en un avión comercial y en la sede del servicio secreto DAS en Bogotá. Según la fundación Colombia con Memoria, las víctimas de Escobar podrían ascender a 50.000.

El narcotraficante llegó a acumular una fortuna de $30.000 millones en efectivo. Estuvo recluido en la cárcel conocida La Catedral, de donde fugó fácilmente; tras una búsqueda que duró varios meses, fue tiroteado mientras intentaba huir sobre un tejado de un exclusivo sector de Medellín a los 44 años de edad, el 2 de diciembre de 1993.

Tras su muerte, empezó el desmantelamiento del Cartel de Medellín y la captura de sus colaboradores, entre estos John Jairo Velásquez Vásquez, alias Popeye, lugarteniente y jefe de sicarios de El Patrón.

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La libreta de El Patrón

Escobar generalmente solía llevar consigo unas libretas que revisaba y sobre las que escribía regularmente, a manera de diario. Fue Popeye quien muchos años después reveló, en un video en la plataforma de YouTube, lo que supuestamente escribía el narco en estos cuadernos.

Velásquez aseguró que su jefe escribía en estas libretas los nombres de las personas a las que iba a matar, descartando de esta forma que el narcotraficante administrara su riqueza en estos apuntes, ya que este tenía contadores que se encargaban de dicho trabajo.

“Esas libretas solamente eran para escribir el nombre de las personas a las que iba a matar. Él no cobraba plata ni nada, eso lo manejaba otra gente. El que estuviera en esa libreta era hombre muerto”, indicó Popeye. Agregó que los únicos que sobrevivieron a pesar de haber estado en estas libretas, fueron el expresidente Belisario Betancur y uno de los hombres que secuestró al padre de Pablo Escobar.

El líder del Cartel de Medellín también dejaba escrito a qué sicario había encargado cada asesinato y cuánto había pagado por la cabeza de cada una de estas personas.

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De sicario a youtuber

Popeye murió en febrero de 2020 en Bogotá, a los 57 años, a raíz de un cáncer, pero mientras estuvo con vida, concedió diferentes entrevistas a medios de todo el mundo, en donde aprovechaba para contar algunas historias de su vida criminal junto al líder del Cartel de Medellín.

Nacido en el pueblo de Yarumal (noroeste) en 1962, de padre comerciante, Popeye aseguraba haber crecido en un “entorno violento”, “fascinado con el olor a sangre”. Según contó en sus memorias, hizo cursos en la Marina y la Policía antes de convertirse en uno de los cercanos a Escobar.

En 1992, con 30 años, abandonó al capo para someterse a la justicia. Pasó 23 años en prisión. Entre sus confesiones está la de haber suministrado el arma con la que mataron al candidato liberal a la presidencia Luis Carlos Galán en 1989.

También dijo haber disparado contra el procurador Carlos Hoyos, asesinado en 1988, y participado en el secuestro del conservador Andrés Pastrana, quien a la postre fue elegido presidente (1998-2002).

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Cuando cumplió su condena, Velásquez se propuso llevar una vida austera enfocada en cambiar sus “antivalores por valores”, pero la vanidad y su recaída en el delito lo vencieron antes que el cáncer.

Popeye, el sicario de Escobar.

Se hizo youtuber -con más de un millón de suscriptores en su canal-, militó activamente contra el acuerdo de paz con la ya disuelta guerrilla de las FARC y denostó con furia a líderes de izquierda, a los que llegó a amenazar públicamente.

En 2017 fue descubierto en la fiesta de un mafioso pedido en extradición por EE. UU. y al año siguiente regresó a prisión acusado de “extorsión y concierto para delinquir”. La muerte lo encontró alejado de los reflectores. (I)