Mucho antes de su fallecimiento en 1993, el narcotraficante Pablo Escobar, quien fue líder del cartel de Medellín, estuvo asediado por la muerte.

Peter McAleese fue el sicario contratado en 1989 para asesinar al narcotraficante más buscado del mundo. McAleese y un equipo de mercenarios británicos viajaron a Colombia, al parecer por un encargo del cartel de Cali.

El sicario escocés cuenta su historia en un documental creado por David Whitney, Killing Escobar (Matar a Escobar). El mercenario era un exagente del Servicio Aéreo Especial del Ejército Británico, donde sirvió hasta 1969.

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“Fui entrenado para matar por el Ejército pero el instinto de lucha vino de Glasgow, dejé la ciudad me uní al Ejército a los 17 años para encontrar una forma de canalizar mi agresividad, me alisté en el regimiento de Paracaidistas y luego me convertí en miembro del regimiento 22 del SAS”, explica McAleese en el documental, según Infobae.

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Tras abandonar el Ejército, McAleese relata que su naturaleza agresiva aumentó, pues se sentía solo y se arrepentía de la “peor decisión” que tomó. El hombre fue encarcelado poco después por agredir a su novia y al salir de la cárcel empezó a trabajar como asesino a sueldo en la guerra civil de Angola, en Zimbabue y Sudáfrica.

Durante su tiempo en Angola, McAleese conoció a Dave Tomkins, otro mercenario que había sido contratado por Jorge Salcedo, un miembro del cartel de Cali, para formar un equipo británico que cumpliera con la misión de asesinar a Pablo Escobar.

“No te piden que asesines a Pablo Escobar a menos que tengas la experiencia requerida, no tenía conflictos morales sobre matarlo. Nunca lo he considerado como un asesinato. Lo he visto como un objetivo”, relató McAleese acerca de su encuentro con Tomkins en 1976.

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Los 12 integrantes del equipo formado por Tomkins llegaron a Colombia, donde el cartel de Cali se responsabilizó de financiar su estadía en el país. Cada uno de los hombres recibiría US$5.000 mensuales, con la excepción de McAleese, quien cobraba US$1.000 al día.

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“Era como Navidad. Todo lo que necesitábamos en términos de armas estaba allí, todos trabajamos duro y entrenamos para el combate, pero solo Tomkins y yo sabíamos que el objetivo era Pablo Escobar... cuando les confesamos que en realidad estábamos en Colombia para matar al hombre más peligroso del mundo, uno de los miembros del grupo decidió irse a casa.”, dice el sicario escocés en el documental.

Cabeza como trofeo

El plan del asesinato tendría lugar en la Hacienda Nápoles, donde residía Escobar con su familia. El equipo británico tomaría dos helicópteros para llegar a la hacienda, donde su primer objetivo sería traspasar la rigurosa seguridad del narcotraficante. Tras haber asesinado a Escobar, el cartel de Cali quería que arrancaran su cabeza para mostrarla como trofeo.

Sin embargo, los helicópteros que trasladaban a los mercenarios nunca llegaron a su objetivo. El transporte de McAleese y Tomkins se estrelló contra las montañas de los Andes. El piloto murió en el accidente, pero el resto de hombres pudo escapar, dejando al malherido McAleese abandonado por tres días en la montaña.

TWO RIVERS MEDIA Entrenamientos del grupo de mercenarios británicos

Preocupado por los hombres de Escobar, que ya se habían enterado de la operación e iban en la búsqueda de los mercenarios británicos, McAleese logró escapar en la selva.

“Si Pablo me hubiera atrapado, yo habría tenido una muerta larga, prolongada y dolorosa, en lugar de ello, escapé e intenté cumplir con las promesas que le hice a Dios mientras estaba tirado sobre la ladera de la montaña, yo era un hombre sucio, desvergonzado; una basura. Tuve que vivir eso para cambiar “, dijo McAleese, quien cuenta que tras llegar a casa se rehabilitó y dejó de lado su vida de asesino. (I)