Una dosis de la vacuna china Convidecia (Ad5-nCoV) ha mostrado el 57,5 % de efectividad contra la enfermedad sintomática que provoca el coronavirus y el 91,7 % frente a la enfermedad grave, de acuerdo con un estudio clínico de fase 3 publicado hoy en la revista The Lancet.

El análisis se llevó a cabo a partir de muestras recogidas hasta el 15 de enero de 2021, por lo que no evalúa la respuesta inmune frente a nuevas variantes del COVID-19 como la delta y la ómicron, indicó The Lancet en un comunicado.

Tras 28 días desde la inoculación de la vacuna, no se observaron efectos adversos serios relacionados con el preparado ni se registraron muertes entre los participantes en el ensayo.

Los científicos han considerado “enfermedad severa” cualquiera de los siguientes síntomas: “enfermedad sistémica grave, fallo respiratorio, evidencia de shock, disfunción significativa aguda, hepática o renal, o bien ingreso en unidad de cuidados intensivos”.

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Un grupo de 36.727 personas recibió de manera aleatoria la vacuna desarrollada por la firma CanSino Biologics y el Instituto de Biotecnología de Pekín, o bien fueron inyectados con un placebo, en 66 centros de estudio en Argentina, Chile, México, Pakistán y Rusia.

Tal como mostraron los estudios de fases 1 y 2, la vacuna fue “bien tolerada” por los pacientes y produjo “niveles altos” de anticuerpos.

“Nuestro estudio sugiere que una dosis de Ad5-nCoV es altamente efectiva contra la enfermedad severa y potencialmente ayudará a suavizar la tremenda presión que el COVID-19 ha puesto sobre sistemas sanitarios en todo el mundo”, afirmó el principal responsable del estudio, Scott Halpering, de la universidad canadiense de Dalhousie.

Los investigadores resaltan al mismo tiempo que "se necesita más investigación para determinar la efectividad y durabilidad de la Ad5-nCoV durante un periodo de tiempo más largo, así como su efectividad frente a variantes preocupantes, incluida la ómicron".

Convidecia se ha aprobado para usos de emergencia en diez países, incluidos Argentina, Chile, México y Pakistán, mientras que el análisis de los reguladores está en marcha en Rusia, señala The Lancet. (I)