La parte palestina de la ciudad santa de Jerusalén, ocupada por Israel, ha sufrido en estos últimos días la violencia más dura desde 2017 alrededor de la mezquita Al Aqsa, tercer lugar más sagrado del islam.

Las tensiones fueron en aumento tras la noticia del eventual desalojo de familias palestinas para dejar sus viviendas a colonos judíos en el barrio de Sheij Jarrah, lo que ha provocado un enfrentamiento sangriento entre Israel y supuestos integrantes del movimiento islamista Hamás, que ha dejado al menos 50 muertos palestinos y 5 israelíes.

Ante esta situación, internautas palestinos denuncian ser víctimas de la censura en las redes sociales, con la suspensión de cuentas en Twitter o contenidos bloqueados en Instagram, que muestran la represión de las fuerzas de seguridad israelíes.

Sada Social, una plataforma que protege los contenidos compartidos por los palestinos en internet, ha sufrido centenares de restricciones durante la semana pasada en cuestiones vinculadas a Sheij Jarrah y Jerusalén Este, refiere AFP.

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“Se trata del cierre de cuentas, tanto en Twitter como en Instagram, o el bloqueo de funciones de esta última, como la transmisión de videos en directo, o las restricciones a acceder a contenidos sobre Sheij Jarrah, Gaza o Jerusalén”, declar Eyad Rifai, director de Sada Social.

Sada Social acusa al Gobierno israelí de asociarse con las principales redes sociales para “tomar medidas enérgicas contra los contenidos digitales palestinos”.

No obstante, portavoces de Twitter e Instagram han desmentido las acusaciones y han hecho referencia a errores técnicos.

Las redes sociales siguen siendo un medio importante para los palestinos, entre los cuales muchos consideran que la mayor parte de la cobertura de los grandes medios de comunicación es proisraelí.

En tanto, Israel y las milicias palestinas no mostraron este miércoles ninguna contención e intensificaron los ataques, pese a la muerte de civiles y las llamadas internacionales. En este tercer día, parecen estar encaminándose a una cuarta guerra entre los territorios.

Lior Haiat, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel, brindó declaraciones oficiales este miércoles a periodistas de América Latina y pidió a la comunidad internacional condenar los ataques que —asegura— vienen de parte de los grupos terroristas de Hamás.

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“Israel tiene todo el derecho a la autodefensa para proteger a sus ciudadanos. Es el derecho y la obligación de cada país, y así va a continuar Israel. Ningún país en el mundo se comportaría diferente en esta situación”, apuntó Haiat, y dijo que su país trata de hacer todo lo posible para no lastimar a civiles inocentes. No se refirió a los presuntos desalojos de familias palestinas en el barrio de Sheij Jarrah, el supuesto detonante del conflicto.

Este miércoles las milicias palestinas lanzaron una nueva ráfaga que hizo sonar las alarmas en el área de Tel Aviv. Foto: EFE

El portavoz dijo también que el motivo del conflicto se basa en que Hamás tiene el claro objetivo de destruir Israel, un objetivo que es antisemita y se basa en un odio religioso; también recordó que, según Israel, la verdadera razón del actual conflicto es la lucha interna entre Hamás y la autoridad palestina (Fatah).

“Tenía que haber habido elecciones palestinas y las cancelaron. Hamás quiso a toda costa conseguir la simpatía del pueblo palestino como protectores de Jerusalén”, apuntó.

Los cohetes arrojados desde Gaza —más de un millar, la mayoría interceptados o fallidos— cobraron la vida este miércoles de un niño de seis años, elevando a siete las víctimas en Israel, según el servicio de emergencias israelí United Hatzalá; y en Gaza, 65 palestinos han muerto desde el lunes, entre ellos, 16 niños, recoge EFE.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, confirmó a su gabinete que rechazó una propuesta de alto el fuego, según informó el digital Ynet, mientras que el movimiento islamista Hamás aseguró que no aceptará una tregua hasta que paren los bombardeos.

Los bombardeos israelíes, que incluyeron una operación de inteligencia contra “el mando militar supremo” de las Brigadas al Qasam, el brazo armado de Hamás, costaron la vida al comandante de la ciudad de Gaza, Bassem Issa.

La escalada de violencia trae los recuerdos de las tres guerras mantenidas entre los territorios en 2008, 2012 y 2014, esta última la más sangrienta, con más de 2.200 víctimas fatales palestinas y 73 israelíes.

Hasta el momento, la escalada de violencia ha provocado pronunciamientos de los patriarcas y directores de las iglesias cristianas de Jerusalén, quienes instaron esta semana a la comunidad internacional a que intervenga para que Israel ponga fin a sus ataques contra los palestinos.

“Las acciones (de Israel) socavan la seguridad de los musulmanes, y el desalojo al que están siendo sujetos algunas familias palestinas es inaceptable”, afirmaron los religiosos, según la agencia turca Anadolu.

“Estamos avanzando hacia una guerra a gran escala. Los líderes de todos los bandos tienen que asumir la responsabilidad de una desescalada”, pidió el enviado de la ONU para Oriente Medio, Tor Wennesland.

Estados Unidos anunció que enviará “inmediatamente” al subsecretario adjunto para Asuntos Palestinos e Israelíes del Departamento de Estado, Hady Amr, a la región para mediar en el conflicto y reunirse con líderes israelíes y palestinos. Una delegación de seguridad egipcia acudió este miércoles a la Franja de Gaza y se reunió con las facciones palestinas para llegar a un acuerdo de alto el fuego con Israel, para el que intentan mediar junto a Catar y la ONU. (I)