Las milicias palestinas de Gaza lanzaron esta madrugada cinco cohetes hacia Israel, todos ellos interceptados por el sistema antimisiles; a lo que la aviación militar israelí respondió con bombardeos a dos instalaciones del movimiento islamista Hamás, que gobierna el enclave

Los aviones de combate del Ejército atacaron una planta subterránea de fabricación de armas utilizadas por el departamento químico de la organización terrorista Hamás, así como una planta de fabricación de materias primas para cohetes de ese grupo en la Franja de Gaza”, afirmó un portavoz militares

El ataque sobre Gaza se produce pocas horas después de que las tropas israelíes comenzaran anoche la retirada del campo de refugiados de Yenín, donde lanzaron una operación militar a gran escala la madrugada del lunes, la de mayor envergadura en Cisjordania ocupada desde la Segunda Intifada, que se ha salvado de momento con 12 muertos palestinos y un soldado israelí.

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“Este ataque impidió significativamente los esfuerzos de intensificación de armamento de la organización terrorista Hamás”, agregó el Ejército israelí, que responsabiliza al grupo de todo lo que ocurre en el enclave.

Sin embargo, ningún grupo ha reivindicado el lanzamiento de cohetes, que activaron las alarmas antiaéreas en la ciudad de Sderot, al sur de Israel, donde una casa sufrió daños menores por la metralla emanada de la detonación de un cohete interceptado en el aire.

La Franja ya sufrió el pasado mayo una escalada bélica de cinco días que enfrentó a Israel ya la Yihad Islámica -sin implicación directa de Hamás- en la que aparecieron 34 gazatíes en el enclave y dos personas en Israel, una de ellas palestina.

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Sobre la operación en Yenín, que implicó efectivos por tierra y ataques aéreos con drones, el Ejército afirmó anoche que “algunas de sus tropas estaban saliendo del campamento”, histórico bastión del movimiento miliciano palestino donde ahora opera la Brigada de Yenín -que aglutina a las milicias de todas las facciones- y “principal foco de terrorismo” en Cisjordania, según Israel.

Sin embargo, mientras las tropas israelíes emprendieron la retirada, que sigue en curso, se produjeron enfrentamientos esporádicos con milicianos y el portavoz del Ejército, Daniel Hagari, afirmó que la operación no se considerará finalizada hasta que todos sus efectivos hayan salido del campo de Yenín y siguen en alerta.

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Mientras las tropas salían del campo, un soldado israelí, un suboficial del comando de élite Egoz, murió por un disparo cuando aseguró la retirada.

Durante la madrugada, algunos residentes del campo de refugiados de Yenín comenzaron a regresar a sus casas después de que unos 3.000 fueron evacuados durante el operarivo para huir de la violencia que se ha cebado con el campamento, especialmente en el último año.

Después de haber iniciado la retirada, el Ejército aseguró un ataque aéreo contra palestinos armados estacionados en un cementerio en las afueras del campamento de Yenín, que “representaban una amenaza para las fuerzas de seguridad cuando salían del campo de refugiados”.

Cisjordania ocupada vive su mayor pico de violencia desde la Segunda Intifada (2000-05) y este 2023 ya han muerto 156 palestinos en el marco del conflicto palestino-israelí, la mayoría milicianos en enfrentamientos armados con tropas israelíes y atacantes, pero también civiles, incluidos 27 menores.

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En paralelo, el área ha visto la destrucción de nuevos grupos armados palestinos, que realizan cada vez más ataques y han dejado 26 muertos del lado israelí, la mayoría colonos, cinco de ellos menores, y un soldado. (I)