La Unión Europea y Estados Unidos instaron este martes a la elaboración de un estudio convocado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre los orígenes de la pandemia de coronavirus, que sea “transparente” y “libre de interferencias”, y afirmaron que trabajarán juntos para desarrollar “métodos” para posibles futuras investigaciones sobre brotes.

Ambos bloques plantearon esta demanda en un comunicado conjunto tras su cumbre de este martes en Bruselas, en la que el principal avance ha sido el acuerdo para extender la suspensión de los aranceles mutuos a raíz de la disputa por los subsidios a Airbus y Boeing, uno de los choques comerciales más longevos de la historia de la Organización Mundial del Comercio.

En el capítulo sanitario, no obstante, los líderes de la Comisión Europea y el Consejo Europeo, Ursula von der Leyen y Charles Michel, y el presidente estadounidense, Joe Biden, coinciden en el reclamo de una investigación para saber cómo y dónde surgió el virus del SARS-CoV-2 después de que la primera misión de la OMS a Wuhan generase dudas por las presiones de Pekín a los investigadores.

Estos habían descartado que el virus pudiera haber surgido accidentalmente de un laboratorio en la ciudad china de Wuhan.

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En el comunicado acordado hoy, la Unión Europea y Estados Unidos piden progreso en un estudio sobre los orígenes del COVID-19 que sea “transparente, basado en la evidencia, liderado por expertos” y libre de interferencia.

“Nos comprometemos a trabajar juntos en aras del desarrollo y uso de métodos rápidos e independientes para investigar este tipo de brotes en el futuro”, añadieron.

Aún en materia sanitaria, Bruselas y Washington acordaron continuar su apoyo a un acceso “igualitario y accesible” a las vacunas y tratamientos contra el coronavirus y afirmaron que aspiran a que al menos dos tercios de la población global esté vacunada para finales de 2022.

Los líderes de ambos bloques apuntaron a la lucha contra la pandemia a través de la cooperación global como su “principal prioridad” y subrayaron que aspiran "a vacunar a al menos dos tercios de la población mundial para el final de 2022”.

Bruselas y Washington reafirmaron su compromiso con el mecanismo de vacunas COVAX, centrado en los países de ingresos bajos y medios, e instaron a “los donantes” -sin especificar países concretos- a compartir globalmente 2.000 millones de dosis de vacunas para finales de 2021.

Además, informaron de la creación de un grupo de trabajo sobre manufactura y cadenas de valor en torno al coronavirus con vistas a “identificar y resolver problemas” en la expansión de la capacidad de producción de vacunas y medicamentos, inclusive a través de la construcción de nuevas fábricas y “evitando restricciones innecesarias a las exportaciones”. (I)