Hay tres formas para terminar una relación laboral: la renuncia, el despido intempestivo (que implica el pago de la indemnización respectiva más una bonificación por desahucio) y el visto bueno en el que el trabajador solo recibe el sueldo pendiente y los beneficios de ley, sin importar el número de años que haya trabajado para una empresa.

No hay una plataforma en la que se pueda verificar si un trabajador o empleador fue despedido con visto bueno. El Ministerio del Trabajo informó a este Diario, ante un pedido de entrevista planteado al respecto, que “es responsabilidad del empleador el registro y en el Ministerio (del Trabajo) queda la información guardada en archivo del que pueden solicitar copias certificadas solamente el empleador y el trabajador, quienes fueron parte de este trámite, ya que se trata de una información confidencial”.

El problema es que la hoja de vida del trabajador queda afectada. Lo recomendable es no colocar, en el apartado de experiencia laboral, el empleo del que fue despedido con visto bueno. “Lo más probable es que el reclutador se comunicará con los antiguos jefes del trabajador a preguntar por él y lo más seguro es que no den una buena referencia”, dice el experto en legislación laboral Fabricio Dávila.

Las faltas son muy frecuentes en las industrias manufactureras y son causa de despido, agrega. Otra de las más comunes es no cumplir con el reglamento interno de las compañías. “El trabajador da su conocimiento a cambio de una remuneración y la empresa está obligada a pagar a tiempo, las vacaciones, la seguridad social y a cambio necesita el compromiso del empleado. Hay casos extremos, de lado y lado se han dado abusos”, indica.

Publicidad

Hay prácticas que se emplean para evitar el proceso administrativo de visto bueno, como anunciarle al empleado lo que ha ocurrido y darle la opción a que firme la renuncia. En esos casos le presentan, por lo general, las pruebas al trabajador y se llega a un acuerdo a cambio de no afectar la hoja de vida.

El tema es que está prohibido inducir a una persona a la renuncia, de ser así se entiende que es nula porque debe ser voluntaria. “Pero en la práctica los departamentos de recursos humanos les presentan esta opción, o es esto o te enfrentas a las pruebas, no es una amenaza, lo que se busca es una mayor eficiencia”, dice Dávila.

Si cometió la falta, lo mejor es renunciar ya que allí lleva el 25 % de la última remuneración multiplicada por los años de servicio”, afirma el especialista en derecho laboral Lenín Duque.

Pero si está seguro de que no cometió la falta, por ejemplo, pues no debe firmar la renuncia y decir que se proceda con el trámite de visto bueno para poder defenderse, añade.

No necesariamente el empleador obtiene siempre la autorización del visto bueno de parte del inspector de Trabajo. Si el aludido demuestra, por ejemplo, en el proceso que se ausentó del trabajo por problemas médicos graves que implicaron incluso una operación de urgencia y no pudo avisar a tiempo a sus superiores, pues el empleador está obligado a restituirlo en su puesto. O en caso contrario, deberá pagarle la indemnización por despido intempestivo y la bonificación por desahucio.

El trámite es administrativo, no una sentencia ejecutoriada, por lo que no exime a ninguna de las partes a iniciar un proceso ante un juez de trabajo.

Publicidad

Un empleado firmó la renuncia para evitar trámite

Hay trabajadores que aún reclaman el pago de su indemnización como los exempleados de los medios incautados. Foto: ARCHIVO

Un hombre consiguió un empleo a inicios del 2019 como mesero en una cadena de restaurantes conocida de Guayaquil. Al pactar el empleo, dice Genaro (nombre protegido), quedó claro que debían darle el permiso respectivo o cambiar el horario para cumplir con sus obligaciones de estudios superiores en gastronomía.

Todo iba bien, señala, pero el problema se dio un viernes, tras seis meses de iniciada la relación laboral, cuando Genaro no pudo cumplir con el horario nocturno que le habían determinado. “Le dije a mi jefe que si podían cambiarme ya que necesitaba cumplir con una exposición esa noche, pero no me cambiaron el horario”.

Y al día siguiente, cuando retornó a sus labores, le dijeron que debía encargarse de lavar los platos en la cocina por tres días debido a su falta injustificada.

Genaro señala que procedió con la labor, pese a que lo habían contratado como mesero. En el segundo día que lavaba los platos le informaron que tendría que realizar la actividad por un tiempo indefinido. “Una compañera me contó que estuvo casi ocho meses lavando los platos hasta que otro cometió una falta y la relevaron de esa actividad”.

El trabajador le dijo a su empleador que no había sido contratado para lavar los platos y se ausentó los siguientes tres días también para no interrumpir sus estudios universitarios.

Al cuarto día recibió la llamada de su empleador en la que le recomendaron que firme la renuncia, o caso contrario, lo despedirían con visto bueno con una mancha en su hoja de vida.

Genaro dice que desconocía de la ley y accedió a firmar la renuncia mediante un acuerdo en el que ellos se comprometían a no iniciar el visto bueno. Finalmente sí le pagaron el sueldo pendiente y los beneficios proporcionales por ley. En este caso, el trabajador no perdía la indemnización por despido intempestivo, ya que solo tenía seis meses de labores. (I)