Ángela Carolina, de 32 años, trabajó por tres años en una empresa manufacturera, en el área contable. Cuando recién ingresó sus expectativas eran altas, ya que le habían dado buenos comentarios de la compañía. Cuando conoció a su jefa directa pensó que se entenderían muy bien por su condición de mujeres.

Sin embargo, al transcurrir los meses Ángela notó que su carga laboral era más alta que sus pares mujeres u hombres con hijos. “Al principio ella me preguntó si tenía hijos y pareja, en ese momento tenía novio, pero le dije que no estaba en mis planes tener niños, ya que quería enfocarme en lo profesional. Luego de esto comenzaron una serie de comportamientos y comentarios para nada agradables”.

Cuenta que primero empezó designándola siempre para trabajar en feriados. Por ser “nueva” aceptó, pero luego se dio cuenta de que esa no era la razón. “Una vez le pregunté por qué era yo siempre la que trabajaba esos días y me dijo, frontalmente, que era porque yo no tenía familia y que mis compañeros necesitaban pasar tiempo con sus hijos o esposas”.

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A Ángela le sorprendió este tipo de discriminación y desigualdad, ya que nunca se lo esperó de una mujer. “Para ella, solo estar casada y tener hijos era tener familia”. Asegura que su exjefa la “condenaba” por no querer tener niños y cada vez que se hablaba del tema se refería a ella como “maldita milenial”, aunque lo matizaba con bromas. Ángela renunció.

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A Verónica Sevilla, exdirectora ejecutiva del Comité Empresarial Ecuatoriano y actual desarrolladora de negocios, no le sorprende que las mujeres también tengan este tipo de comportamientos machistas con sus pares femeninas en el mundo laboral.

“Estos sesgos inconscientes se deben a las construcciones sociales históricas que nos afectan a hombres y mujeres por igual. Es decir, una mujer puede ser tanto o más machista que un hombre y todo depende de cómo haya sido educada, qué ejemplos haya tenido en su casa, qué mentores y liderazgos tuvo. Lo importante es saber que puedes tener estos sesgos para que en el momento de las decisiones de contrataciones, promociones o tratos no afecten en una decisión final”, indica.

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Para la ejecutiva, este tipo de comportamiento ya está cambiando con las nuevas generaciones que son más sensibles a los temas de género y empiezan a buscar una igualdad entre los colaboradores de sus empresas.

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Sin embargo, todavía existen prácticas machistas que obligan a cambiar la planificación de una mujer, dice la experta laboral Vanessa Velásquez. “Al ver que las empresas tienen un sesgo a la hora de contratar por el tema de embarazos, las mujeres también sopesan este factor para decidir descartar la maternidad o posponerla lo más que se pueda”.

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Aunque Ángela asegura que su decisión de no tener hijos no fue por crecer en el tema laboral, sino porque no tiene “sentimiento maternal”. Actualmente labora en una empresa famacéutica y el trato es muy diferente al que recibió en la compañía manufacturera.

“También tengo una jefa, pero ella jamás me ha preguntado sobre mi vida personal o amorosa. Tampoco me ha preguntado el tema de los hijos. Además, el trabajo se divide por metas y cada colaborador tiene las suyas, pero no siento que uno tenga más trabajo que otro. Renunciar a mi otro trabajo fue un respiro y una buena decisión”, dice. (I)