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El 9 de enero de 2024 es un día que los ecuatorianos no olvidarán. Así lo dice Jesús Mera, un ciudadano de 65 años que tiene su propio negocio en Guayaquil, al cual no le va tan bien.

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Después de las 14:15 de ese día, el hombre cogió su bicicleta y, como de costumbre, salió del centro de la ciudad hasta el norte. Circuló cerca de la Universidad de Guayaquil y agarró la avenida Kennedy. Pasó por el centro comercial Policentro y vio que el tráfico era terrible.

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Ni siquiera pudo avanzar con su bicicleta. Observó un “caos” y sintió la necesidad de hacer algo. Entonces, Jesús fue a dejar su bicicleta adonde un amigo que vive por el sector. Regresó a la avenida Francisco de Orellana, al pie del centro comercial San Marino Shopping, e hizo la labor de un vigilante. Ya eran las 14:45.

“El 9 de enero pasaba por ahí en bicicleta, y avancé y volví a apoyar con la voluntad de Dios que siempre me da de ayudar a las personas que estaban corchadas en ese tráfico”, cuenta el hombre.

No es la primera vez que Jesús Mera realiza esa labor. Foto: captura de video.

Y continúa: “El tráfico estaba fuerte. No pasaba ni un alfiler y todo el mundo quería salir. Incluso un niño estaba llorando y comencé a dar fluidez al tráfico. Estuve hora y media dando vuelta en ese lugar”, relata quien fue marino mercante.

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Mientras esto ocurría, el país estaba siendo intimidado por grupos criminales que perpetraron secuestros de policías, colocaron explosivos en distintos lugares y hasta irrumpieron en un canal de televisión (TC Televisión).

Jesús no conocía esos detalles porque estaba parado en la avenida Francisco de Orellana gritando: “Sigue, sigue”, “Para, para”, “Continúe” y otras instrucciones para despejar la vía.

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Afortunadamente, los conductores seguían las indicaciones de Jesús. “Sí me hacían caso, y me hicieron caso bastante; incluso una señora me daba la bendición de Dios y me decía: ‘Cuídese’, y le decía: ‘Usted también’. Me decía: ‘Cuidado con las balas’, y le decía: ‘Yo estoy con Dios’”.

Jesús señala que es de las personas que necesitan hacer algo por los demás. “Hay que arrimar el hombro porque, si no arrimamos, que somos pueblo, ¿quién va a apoyar? Hay que apoyarnos entre todos”, afirma.

El hombre logró hacer fluir el tránsito en la Francisco de Orellana, tanto con dirección hacia la avenida Carlos Luis Plaza Dañín como hacia la Kennedy. Así estuvo casi dos horas, parado y bajo el sol. “Después tuve que irme, porque los carros comenzaron a irse en contravía de la Francisco de Orellana que van a la Alborada y no me hicieron caso, y dije: ‘Ya no puedo más con ustedes’”, cuenta.

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Y fue entonces cuando Jesús siguió caminando, retiró su bicicleta y llegó a su casa. En ese trayecto no vio nada alarmante. Más temprano sí veía a las personas asustadas y les indicaba que estuvieran tranquilas.

La labor que realizó el hombre, de 65 años, no era la primera vez. Por el 2004 controló el tránsito en la avenida de las Américas, en el norte. Le han llegado a preguntar si trabaja para la ATM, y con una sonrisa ha respondido que no, que lo hace desinteresadamente.

Esa actividad de Jesús, la del 9 de enero, se volvió viral en redes sociales. Ahí se observa al hombre gritando y controlando. Muchos han aplaudido ese gesto. “No me esperaba (verme en redes sociales), pero cuando me veo me sorprendí. Yo estuve trabajando con la bendición de Dios. Me siento orgulloso”, asegura.

Jesús ese día decidió ir en bicicleta, medio de transporte que le gusta, aunque a veces camina o va en bus. Espera que esta situación termine. “Hay que pedirle a Dios para que nos dé esa fortaleza que nos cuide, nos guíe, nos proteja y bendiga a todo el mundo y nuestro país, y le dé inteligencia al presidente nuevo (Daniel Noboa) y que siga adelante”, indica.

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El ciudadano asegura que durante el tiempo que estuvo no había vigilantes y la desesperación era mayor. “Todo el mundo me decía: ‘Oye, déjame pasar’, y les decía: ‘Espérame, retrocedan un poco ustedes para que fluya’. Y me hacían caso y comenzó a fluir”, comenta.

El comerciante se dedica a la venta de herramientas manuales y eléctricas, materiales de construcción, suministros eléctricos, suministros de plomería, pintura, entre otros. Actualmente al negocio no le va bien, pero aspira a que mejore: “Está malísimo, pero ahí vamos con la bendición de Dios”. (I)

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