Los casos de plagio o fraude académico de alto perfil han estado casi permanentemente en los ciclos de noticias en medios ecuatorianos en la última década. La Universidad Central del Ecuador (UCE) se vio envuelta en el más reciente escándalo tras denuncias del colectivo Acción Jurídica Popular sobre un supuesto plagio en la tesis de Diana Salazar, actual fiscal general, titulada “El tráfico ilegal de migrantes: ‘coyoterismo’ en la legislación ecuatoriana”, realizada en 2005.

La UCE, mediante un comunicado, declaró que Salazar era la autora del documento, aunque señaló que existió “impericia” (falta de experiencia o habilidad) en el manejo de citas en la redacción del texto, pero que la fiscal cumplió los requerimientos “que regían en la época” para la elaboración de su tesis.

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Las universidades de Ecuador recurren a programas antiplagios, similares o iguales a los usados en el exterior. También hay un análisis que se desarrolla de la mano del hombre.

Consejo Universitario de la Universidad Central del Ecuador conoce informe de la Comisión de Auditoría Académica sobre tesis de grado de la fiscal Diana Salazar

Para Tina Zerega, docente e investigadora de la Universidad Casa Grande (UCG), hay dos motivos que sostienen la problemática del plagio. “Primero, estamos acostumbrados a una educación muy reproductiva y poco analítica en la escuela, en el colegio y en la universidad, donde no existe la idea de construir conocimiento propio en el sentido de apropiarte de un concepto... Hay un problema en nuestro enfoque de educación que se relaciona con el plagio, nos apropiamos poco y reproducimos, repetimos”, recalca.

El segundo problema, continúa, es que la escritura académica es “una habilidad compleja”, que en ocasiones no es reforzada lo suficiente en el bachillerato. “Tiene que ver con la falta de capacidad de escritura académica”, dice y añade que un caso grave de plagio tiene que ver con la intencionalidad.

Críticas a modelo educativo que no sanciona el plagio

Existen pocos estudios sobre la prevalencia del plagio académico en el país, los cuales darían una imagen más clara del panorama del fraude académico en el sistema de educación más allá de los escándalos académicos de políticos.

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Se puede concluir que el plagio ha penetrado en todos los niveles de educación superior”, sentenció un estudio publicado en 2021 en la revista científica Recima21 sobre el sistema de educación superior ecuatoriana. El trabajo académico, realizado por investigadores de la Universidad Nacional de Educación y de la Universidad de las Fuerzas Armadas, tomó como muestra a 101 estudiantes de noveno semestre de la carrera de Educación Básica de la Universidad UTE, ubicada en Quito.

Analizaron los exámenes finales y trabajos de titulación de los estudiantes con un sistema de detección de similitudes entre los trabajos y fuentes de internet, publicaciones académicas y documentos estudiantiles subidos anteriormente. En el caso de los trabajos de titulación, encontraron un porcentaje de similitud medio del 38,44 %, y en la instancia de los exámenes finales, del 31,53 %, ambos considerablemente mayores a los índices permitidos por la universidad, de acuerdo con el estudio.

Sistemas de detección de plagio

La UCG utiliza el software Ouriginal, originalmente llamado Urkund, adquirido por la compañía estadounidense Turnitin en 2021. El programa detecta similitudes entre un documento subido a su plataforma y una extensa base de datos, ya sea de páginas web, trabajos académicos publicados o trabajos de alumnos subidos previamente al sistema.

“La idea es que ChatGPT sea una herramienta, y no que se convierta en el autor del texto, porque no es un autor verdadero. Se nota muchísimo, lo digo por experiencia”

Agustín Garcells, docente de la Universidad de las Artes

Una vez subido un trabajo, el programa pone las similitudes encontradas lado a lado para que el docente encargado determine si constituye un caso de plagio o no. En un video tutorial publicado por la Universidad Técnica Particular de Loja, por ejemplo, el software encontró similitudes entre las páginas iniciales de una tesis con la de otra subida anteriormente, instancia en la cual el docente debería desestimar la similitud como plagio, pues son páginas uniformes que se atienen a un formato pedido por la institución educativa.

Zerega apunta que los trabajos analizados por la UCG en el programa también pasan por un filtro humano. Sin embargo, señala que el sistema no puede detectar el uso de inteligencias artificiales, pues los textos que originan programas como ChatGPT “generan textos originales ante cada solicitud”.

“Por el momento se supone que no existen sistemas que permitan detectar eso, aunque algunos indican que están en desarrollo. Hay otras posturas que indican que será indetectable, pero las IA siguen en desarrollo, así que es difícil tratar de definir si se va a poder detectar o no”, señala.

En abril pasado, sin embargo, Turnitin anunció el lanzamiento de un método de detección de escritura hecha por IA que usa un método distinto que el procedimiento de contraste con bases de datos. “Usamos una medición estadística para decir que tal segmento consecutivo y la manera en la cual construyó la oración viene de ChatGPT, mientras que este otro tiene más idiosincrasia, más variedad”, explicó Annie Chechitelli, directora de producción de Turnitin, al portal Best Colleges.

“Se puede concluir que el plagio ha penetrado en todos los niveles de educación superior”, sentenció un estudio publicado en 2021 en la revista científica ‘Recima21′ sobre el sistema de educación superior ecuatoriana.

Agustín Garcells, docente de la Universidad de las Artes, explica que el sistema que usa la institución, el programa Compilatio, tampoco puede detectar el uso de IA en la redacción de trabajos académicos. Recalca que los programas de IA son capaces de elaborar textos “impecables” en términos de ortografía y sintaxis, pero que suelen escribir de forma “fría y mecánica”. Así, Garcells es capaz de darse cuenta cuando un trabajo es obra de aplicaciones como ChatGPT.

Él intenta aconsejar a sus estudiantes respecto al uso apropiado de la IA en un ambiente académico, pues le resulta inútil negar la existencia y auge de estos programas. Les recomienda, por ejemplo, utilizar ChatGPT para que corrija aspectos de redacción de sus textos. “La idea es que ChatGPT sea una herramienta, y no que se convierta en el autor del texto, porque no es un autor verdadero. Se nota muchísimo, lo digo por experiencia”, añade. En los casos que detecta de usos de IA, no tiene más recurso que “dialogar” con el estudiante involucrado.

La irrupción de la IA en la academia incluso ha llevado a Garcells a plantearse cambiar el formato de sus exámenes finales de vuelta a la presencialidad. “Hay que reconsiderar todo”, subraya. “Siempre les pido ensayo, pero ahora ChatGPT incluso puede generar respuestas óptimas, no perfectas, a preguntas de reflexión. Los exámenes en línea están en crisis”.

“El plagio no es un mal en sí mismo: es un síntoma de la incapacidad del estudiante. Esto puede ser responsabilidad suya, pero también puede serlo de la universidad por haberlo cargado con demasiado trabajo”, expresa Garcells, añadiendo que la falta de tiempo y preparación del alumno son causas sistémicas del plagio, pero que la excusa de algunos estudiantes de no saber citar puede ser “bastante sospechoso”.

En su protocolo antiplagio para tesis, emitido en 2020, la Universidad de las Artes indica que los estudiantes cuyas tesis no superen el 10% de similitud final podrán avanzar al siguiente paso, la defensa verbal del trabajo. Los documentos enviados que entren en el rango de 11 a 35% de similitud deberán ser reportadas al estudiante para que corrija errores al citar. Los casos que superen el 35% de similitud serán reportados al comité de ética de la universidad para “determinar la respectiva sanción”.

¿Cómo castigan las universidades los casos de plagio?

El artículo 207 de la Ley Orgánica de Educación Superior detalla las razones por las cuales estudiantes, profesores, investigadores, servidores y trabajadores pueden ser sancionados por las instituciones de educación superior. La última causa, el literal F, se refiere a “cometer fraude o deshonestidad académica”, lo cual incluye instancias de plagio. Las posibles sanciones son cuatro y varían en su severidad:

  • Amonestación del órgano superior
  • Pérdida de una o varias materias
  • Suspensión temporal de actividades académicas
  • Separación definitiva de la institución

La LOES también contempla la creación de órganos dentro de las distintas instituciones que manejen casos de faltas tipificadas en la ley. En el caso de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil (UCSG), por ejemplo, el ente encargado del “tratamiento de cada uno de los casos” y “garantizar el debido proceso”, según el estatuto de esta institución, es el Comité Permanente de Ética y Disciplina Universitaria (Codepu), conformado por un director y cuatro vocales permanentes.

“Hay un problema en nuestro enfoque de educación que se relaciona con el plagio, nos apropiamos poco y reproducimos, repetimos”

Tina Zerega, docente e investigadora de la Universidad Casa Grande

El Codepu tiene la facultad de aplicar tres de las cuatro sanciones contempladas en la LOES. El Consejo Universitario de la UCSG, sin embargo, se reserva el derecho de aplicar el castigo más grave, la expulsión de la institución, en casos de “violentación del derecho de uso de información confidencial propia de los destinos de la práctica preprofesional”, de plagio total o parcial de obras académicas o artísticas, y de uso de tecnología para cometer deshonestidad académica durante exámenes.

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La Universidad de las Artes y la UCG también tipifican el plagio como una falta “muy grave”, sancionada con mecanismos similares a los de la UCSG. La Universidad de las Artes entra en más detalle en su reglamento en cuanto a las sanciones para faltas que considera muy graves, como el plagio. Además de los castigos implementados por la LOES, la Universidad de las Artes detalla que puede aplicar multas, retiro de patrocinio de la institución para proyectos de investigación, que los culpables cumplan medidas de reparación, una amonestación escrita o una mezcla de todas las sanciones anteriores.

Además de sanciones, el artículo 207 de la LOES también contempla el derecho al debido proceso y a la defensa. Además indica que los estudiantes, profesores o investigadores que sean sancionados por las instituciones educativas pueden “interponer” recursos de reconsideración a las mismas universidades o de apelación ante el Consejo de Educación Superior. (I)