A sus 49 años, Raúl Tumbaco ya es jubilado del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS). Tuvo un accidente, el cual no quiso detallar, porque su voz se resquebrajaba.

Luego de ese episodio le diagnosticaron artritis reumatoide. Esta enfermedad catastrófica ya era muy visible en sus manos, pues se le complicaba sostener su bastón.

Él acudió esta semana al Hospital de Especialidades Teodoro Maldonado Carbo, en el sur de Guayaquil. Fue directamente a la farmacia para retirar los medicamentos para su tratamiento por tres meses, pero duró 20 segundos en la ventanilla y salió decepcionado.

Me dijeron que no hay medicamentos. Yo necesito inyectarme una ampolla que afuera me cuesta $ 7 y es cada sábado. Ahora solo me voy a comprar una ampolla y las pastillas del otro medicamento, que son más baratas”, dice.

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A Tumbaco le recetaron metotrexato, prednisona y un digeril. Los tres no había en el IESS. Solo en el metotrexato Tumbaco calcula un gasto de $ 21 por mes para comprar esas ampollas, pero optará por las pastillas, que son más baratas. Aunque no es la indicación adecuada, el jubilado dice que no tiene otra opción, porque no le alcanza el dinero.

También en el sur, pero en el Hospital del Día Efrén Jurado López, estaba Andrea con su hija Ángela, de cuatro años. La llevó a consulta porque su padre es afiliado y la menor sale beneficiada con el servicio.

Ella presentaba una alergia en la piel y le recetaron Batén de 50 mg y una Fullderma. Preguntó en la farmacia y le dijeron que esos medicamentos no los dan. “Voy a las distribuidoras (al centro de Guayaquil) para conseguirlos. Yo vine acá justamente para no gastar y usar lo del IESS, pero ya tengo que ir a comprarlos”, señala.

En tanto, en Quito también hay ciudadanos que no reciben los medicamentos. Alicia y su esposo tuvieron faringitis hace unas semanas. A ambos les recetaron amoxicilina, clavulánico e ibuprofeno. Ninguno había. Esto ocurrió en el Hospital del IESS Quito Sur.

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Nos dijeron que no había ninguna de esas medicinas, ni siquiera paracetamol, y que vayamos a una farmacia privada para comprarlo. A cada uno se le fue una receta de $ 25″, cuenta Alicia, que lleva aportando por más de diez años a la seguridad social.

A la izquierda, algunos de los medicamentos que Raúl no pudo recibir. A la derecha, Andrea sosteniendo la receta para su hija de 4 años, que tampoco logró obtener. Fotos: Belén Zapata.

Está inconforme por no recibir las medicinas, pues asegura que su aporte es alto. “Es preocupante. A mí me han descontado $ 250 por seguro mensuales, y es un seguro en el que muchas veces te cancelan las citas; aparte que ni siquiera tienes medicina. Con esos $ 250 bien pagaría un seguro privado”, apunta.

Este Diario consultó al IESS sobre el abastecimiento de medicinas en hospitales, pero hasta el cierre de la edición no tuvo respuesta. Sin embargo, en su página web consta que en febrero pasado llegaron más de 140 medicamentos para el tratamiento de las distintas patologías que se atienden en el Hospital Quito Sur, con lo que se alcanza un abastecimiento del 80 %.

En ese mismo mes, al Hospital General del Norte de Guayaquil Los Ceibos, del IESS, arribaron más de 43.000 unidades de soluciones de perfusión y electrolíticas. De acuerdo con la publicación, esos insumos médicos son utilizados en los distintos tratamientos aplicados a pacientes de las áreas de Emergencia, Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y Hospitalización. Con esto, se incrementó el abastecimiento del 25 % al 75 %.

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También hay datos de otras provincias. Por ejemplo, en Cañar hubo un abastecimiento hasta diciembre de 2021 del 80 % en su estocaje; en El Oro fue del 64 %; y en Manabí, del 73 %.

Maribel Muñoz vive en Durán, pero saca citas médicas en el Hospital IESS Los Ceibos. Ella tiene diabetes y cada tres meses le dan losartán, calcio y complejo B. Recibió todos, aunque dice que faltó otro, que en ese momento no lo recordó “porque es difícil de pronunciar”.

“Ayer (lunes) llamé y me dijeron que habían llegado los medicamentos, pero falta uno que estoy buscando desde el 1 de junio”, menciona Muñoz, quien es afiliada voluntaria y aporta $ 75 al mes.

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Mientras que en el Hospital del Día Sur Valdivia, en la avenida 25 de Julio, en Guayaquil, la jubilada Mónica sí obtuvo todos sus medicamentos. Ella también padece de diabetes.

“No ha habido inconvenientes; me dieron todos los medicamentos de la receta”, apunta. (I)