Fiebre y dolor de garganta fueron los síntomas que empezó a sentir Judith, de casi 6 años de edad. Su madre, Ana, contó que la llevó donde un pediatra en Quito, quien le examinó y concluyó que padecía de amigdalitis.

A los cuatro días de los primeros síntomas a la niña se le empezó a inflamar alrededor de las cutículas. Su progenitora se enteró de que en el aula de la menor de edad hubo aparentemente un caso de síndrome de manos, pies y boca.

Volvió donde el médico y le confirmó que se trataba de esa enfermedad que podría durar unos ocho días y que al ser viral, desde el primer día, no presentan erupción de granos.

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Le recetó medicamentos para la fiebre y para el dolor. “Le salían en el pie muy poco, en los deditos, alrededor de la boca como unas espinillitas”, dijo. Dejó de ir durante diez días a la escuela en donde se habrían presentado dos casos adicionales.

El inicio de la etapa seca donde hay calor o existen más lluvias son los escenarios propicios para el aparecimiento del síndrome producido por un virus.

En Quito, en los últimos días, se ha incrementado el número de casos en niños menores de 5 años, principalmente, según médicos.

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Pichincha es una de las provincias que más registra casos de síndrome de manos, pies y boca, hay 120 enfermos con este proceso viral de los 576 casos reportados en el país en lo que va del año, según registros del Ministerio de Salud Pública (MSP).

Fernando Aguinaga, médico pediatra y quien forma parte de una red de centros médicos, explicó que la enfermedad es producida por un virus que ingresa por la ingesta de alimentos mal lavados, y sobre todo se lo encuentra en piscinas.

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Agregó que a nivel privado se observa que hay entre cinco a seis casos por día que se han presentado en algunas guarderías.

¿Cómo diferenciar el síndrome de manos, pies y boca de otras enfermedades?

Un médico es la persona que debe hacer la valoración médica respectiva para confirmar o descartar cualquier enfermedad. Foto: El Universo

El contagio es a través de la saliva, alimentos mal lavados, manos sucias, aunque el contagio entre personas no es habitual.

“Si por ejemplo un niño está chupándose las manitos y le coge al otro niño y el otro niño también se chupa sus manitos ahí se contagia”, sostuvo Aguinaga.

El especialista explicó que no es un virus grave y hay hospitalizaciones debido a que tienen muchas llagas o lastimados en la garganta y no comen o no beben líquidos, lo que podría causarles deshidratación.

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Más del 90 % de casos, indicó, se recuperará entre tres a cinco días.

El síndrome de manos, pies y boca ‘no es una patología alarmante’, asegura un médico pediatra, pero ‘deben activarse los protocolos adecuados’ para evitar más contagios

El síndrome de manos, pies y boca podría causar efectos aunque para médicos no se los considera de esa manera. Foto: Cortesía

No es recomendable enviar a los niños a los centros de cuidado durante ese lapso de tiempo.

Aguinaga refiere a un pronunciamiento de la Academia Americana de Pediatría sobre el aparecimiento de este y otros virus. Mencionó que debido a la pandemia los niños estuvieron aislados y con mascarillas, por lo que el sistema inmune no es tan eficaz para defenderse y ahora -con el retorno a la normalidad- tiene que aprender a defenderse nuevamente.

Ampollas en manos, pies o en la zona del pañal o llagas en la garganta, son las evidencias de la enfermedad.

Aguinaga recomendó que haya una confirmación del diagnóstico con un médico porque podría ser confundido con la varicela o el herpes.

Analgésicos y abundantes líquidos son las recomendaciones que hizo.

La hija de Ana, un mes después de la enfermedad, empezó a presentar un problema. Su madre lo describe como una especie de descamación donde hay cambios de uñas. Aún tiene una uña que está en ese proceso, por lo que tiene que usar tiras adhesivas o conocidas como curitas para que no se le enganche en la ropa o en el cabello.

A su criterio podría tratarse de una secuela del síndrome.

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Para Jesús Dawaher, infectólogo, no hay secuelas. Explicó que durante la enfermedad el niño se deshidrata, si logra mantenerse hidratado y una vez superado la enfermedad, no deja secuelas de ningún tipo.

“Es lo que se llama efecto idiosincrático: manifestaciones extremadamente inusuales que se ven en muy raros casos. Igual no se considera secuela porque le volverán a crecer”, indicó Dawaher con respecto a las uñas de Judith.

Al síndrome, el galeno lo calificó como un cuadro viral común en la infancia aunque –a su juicio– hay un incremento inusual de casos, pero que no cumple los criterios de un brote.

El Ministerio de Salud Pública ha descartado que existan casos graves con necesidad de hospitalización. (I)