En Quito, este miércoles se dio una especie de tregua entre la Cámara de Transporte Público Masivo de Pasajeros de Quito y el Municipio, desde la mañana aparecieron las unidades en los sectores que días atrás causaron aglomeraciones por la suspensión de sus actividades. Esto en medio de la pandemia de coronavirus. Sin embargo, las mesas de -acalorados- diálogos continúan ante el ofrecimiento del alcalde Jorge Yunda de revisar las quejas de los transportistas.

Los dirigentes y agremiados marcharon hacia el Palacio Municipal -el pasado lunes 10 de mayo- para exigir cambios por parte del cabildo, uno de ellos el concurso público para la reestructuración y distribución de rutas en el transporte de la ciudad.

El 1 de diciembre de 2020 el Concejo Metropolitano aprobó una ordenanza que “establece la integración de los subsistemas del sistema metropolitano de transporte público de pasajeros”, uno de los anexos de esta ordenanza es el Plan de Reestructuración de Rutas. Este es uno de los motivos por los que 35 operadoras del transporte público dejaron de trabajar el lunes 10 y martes 12 de mayo.

Este Plan de Reestructuración de Rutas de Transporte Público del DMQ sostiene que las rutas deberán ser complementarias, alimentando obligatoriamente a los subsistemas Metrobús-Q y Metro de Quito.

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El mecanismo para la asignación de rutas a operadoras de transporte será por medio de un concurso público de grupos o paquetes de rutas (troncales, subtroncales, alimentadoras, diagonales, transversales y otras). Con esto se generarán los respectivos contratos de operación y autorizaciones.

En dicho concurso estarán excluidas las rutas operadas por la Empresa Pública Metropolitana de Transporte de Pasajeros, pero no las alimentadoras. Es decir, no se toma al Ecovía y Trolebús.

El gremio de transportistas pide que la asignación de rutas se delegue directamente a las operadoras y no por concurso público.

Por su parte, el plan de reestructuración establece que las operadoras públicas y privadas que sean seleccionadas para operar los grupos o paquetes de rutas deberán obtener ciertas certificaciones respecto de la calidad del servicio para los pasajeros. Además, deberán obtener posteriormente las ISO que determine el administrador del sistema.

Otro de los puntos fundamentales es que la recaudación tarifaria que se produzca por los servicios de transporte público deberá ser centralizada por el administrador del sistema mediante un “Fideicomiso Global” que será el que reciba los fondos. El Municipio de Quito tendrá la mayoría de los derechos que ingresen al Fideicomiso Global y la mayoría de miembros que conformen la Junta del mismo.

El alcalde Jorge Yunda informó que “los pagos se distribuirán a las operadoras por su servicio, no por la cantidad de pasajeros”, esto se apegaría a un cálculo para no beneficiar o perjudicar a las empresas de transporte. Es decir, las operadoras dejarán de realizar los cobros de dinero en efectivo de los pasajes y se aplicará un sistema integrado de recaudo.

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Adicional al Fideicomiso Global, la ordenanza establece que cada uno de los subsistemas constituirá su respectivo Fideicomiso Individual, a quien se destinará los fondos que le corresponden. Sin embargo, también sostiene que el “Municipio de Quito tendrá la mayoría de los derechos y la mayoría de miembros de la Junta de tales fideicomisos individuales”.

Aumento en la tarifa del pasaje

Otro de los pedidos desde el gremio de dueños y conductores de transporte convencional de pasajeros es el aumento de tarifa en el cobro de pasaje. De 25 a 35 centavos.

Para acceder a este aumento en el valor del pasaje, las operadoras deben cumplir con mejoras físicas y tecnológicas que serán parte del Sistema Metropolitano de Transporte Público de Pasajeros.

Pero solo una cooperativa ha cumplido con los estándares solicitados, la Cooperativa Guadalajara cobra 35 centavos desde el pasado 12 de abril. La Secretaría de Movilidad informó que conforme vayan cumpliendo con las adecuaciones y mejoras de calidad se incluirán en el incremento de tarifa.

Sobre el tema de las mejoras para acceder al aumento, al parecer los agremiados del transporte están de acuerdo, sin embargo, reclaman que actualmente las condiciones de aforo y la baja movilidad de pasajeros no les genera los recursos suficientes para hacer las adecuaciones.

Además, solicitan que se analice el tiempo establecido para la renovación de unidades ya que el estudio fue realizado antes de la pandemia.

Mientras, los pedidos dirigidos al Gobierno central son el congelamiento del precio de los combustibles y el retorno al precio del diésel de $ 1,03. También que sean tomados en cuenta en el plan de vacunación por su exposición al virus.

Este miércoles se sumaron a los reclamos las volquetas y winchas de Quito, apostadas sobre las vías reclamaron por el aumento del precio en el combustible. (I)