Lisseth Reyes, de 27 años, es una madre soltera mantense. Desde hace seis años, tras un embarazo complicado, se dedicó al cuidado y crianza de su hija. Su padre, que falleció el 1 de marzo de 2021, era quien costeaba los estudios y alimentación de la pequeña, así como también mantenía el hogar.

Desde hace tres semanas se vinculó a una empresa de venta de productos de belleza y salud por catálogos, algo que, dice, jamás había hecho, pero que por el bienestar de su madre e hija lo asumió como un reto que ahora les ayuda a solventar sus gastos en casa.

“Mi padre vio por mí y por mi madre. Hace más de dos meses falleció y fue un cambio trascendental, demasiado drástico diría, porque prácticamente él veía por nosotras (mamá, hija y nieta), tuvo COVID-19 unos 25 días, ahí llegó a su deceso, el 1 de marzo.

Al día siguiente de su sepultura todavía no asimilaba nada, el saber que ya no estaba, pero no me preocupaba tanto en lo económico, sino en lo emocional, saber que lo perdimos de un día a otro, algo que no comprendí porque él hasta el último día decía que tenía muchas ganas de seguir viviendo y nadie pensaba que le iba a pasar eso, porque ya había tenido un primer contagio pero fue leve.

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Siempre he sido, desde que salí del colegio, de ser independiente en lo económico, siempre me ha gustado mucho el tema de negocios, porque mi visión era trabajar para mi familia. Empecé a trabajar, hice mis pasantías en la empresa de comercialización de pesca de mi padre, me quedé trabajando, gané experiencia y ahí laboré unos dos años, me fue gustando mucho la independencia, obtener mis cosas con el esfuerzo de mi trabajo.

Después seguí estudiando en la universidad, de ahí surgió a mis 20 años mi embarazo, tuve a mi hija (hoy de seis años), dejé ahí la universidad y el trabajo porque mi embarazo fue de riesgos y me dediqué a ello.

Tras la pérdida de mi padre, lo que me impulsó a buscar una experiencia laboral es el futuro de mi hija, apoyar a mi madre en tiempos muy difíciles, ya que mi padre era quien veía por el estudio de su nieta. Muchas cosas cambiaron desde la muerte de mi padre, incluso ese anhelo de que mi hija comiera pescado fresco, pero sobre todo el cariño que le tenía, ese abrazo, esa llamada telefónica y ese saludo fraterno, detalles que están por encima de lo material.

Se realizó homenaje a madres que recibieron el alta médica en el hospital Teodoro Maldonado Carbo

Ahora con el trabajo que tengo desde hace tres semanas (venta de productos de belleza y suplementos alimenticios por catálogo) debo levantarme más temprano y acostarme tarde. En algunos casos mi madre me apoya para ver a mi hija, más aún con el inicio de clases, ahora comparto reuniones virtuales, diálogos por esa vía con clientes, atender pedidos, todo eso para ayudar en mi casa en tiempos críticos de la pandemia, que vean mi madre e hija que no están solas y que juntas saldremos adelante, con la ayuda de Dios y el recuerdo de mi padre desde el cielo.

No es fácil dar ese paso de la noche a la mañana, pero si no lo hacemos nos quedaremos sumidos en el dolor eterno, e incluso generando en uno sensaciones de inseguridad, que podría hacer que tomemos decisiones aún más dolorosas.

A todos y todas que han pasado por ese terrible momento de perder a un familiar a causa del COVID-19, les... (digo que) hay motivos para dar lo mejor de uno y pensar que hay quienes nos siguen los pasos, en todo sentido. Por eso, no hay razón para derrumbarnos, aunque por dentro, en nuestros corazones, haya un luto eterno”. (I)