Durante nueve días, entre el 3 y el 12 de enero de 2022, una familia de cinco integrantes, padre, madre y tres hijos, padecieron de COVID-19. Cuatro de ellos se hicieron una prueba PCR para detectar la enfermedad.

El 14 de enero decidieron realizarse una prueba de anticuerpos cuantitativa, que es en sangre y sirve para saber si un paciente tuvo la enfermedad o en que fase está. Determina IgG-IgM.

La IgG positiva indica que pasó la infección y ya no contagia, que es un requisito para el alta médica. La IgM positiva indica que al momento está con la infección y es contagioso.

Es una prueba utilizada para dar seguimiento a los casos de COVID, explicaron especialistas.

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Para Paola Arévalo, especialista en medicina de emergencias y desastres, el promedio de efectos que un virus tiene en el organismo es entre siete y catorce días.

Agregó que, de acuerdo con guías médicas nuevas, pasados los cinco a siete días, incluso desde el inicio de los síntomas, ya se puede decir que la persona no está en una etapa contagiosa.

Aclara, sin embargo, que no todos los casos son iguales porque la virulencia depende de la capacidad de respuesta de cada organismo.

En el caso de quienes no tienen síntomas, agregó, es complicado darse cuenta de cuándo dejan de contagiar o cuándo estuvieron contagiados.

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“En las personas que tienen síntomas leves, más o menos siete días, y se puede considerar como un alta, es decir, incluso que pueden reintegrarse a sus actividades laborales, de forma segura, una vez cumplidas 48 horas, sin sintomatología, es como un rango de seguridad para las personas sintomáticas”, dijo.

La especialista considera que pasada la enfermedad no es necesario que la persona se realice algún tipo de test que demuestra la negatividad para el coronavirus.

“El gran problema es que los médicos de los trabajos siguen pidiendo pruebas para dar el reposo médico (...); si tengo síntomas respiratorios, tengo fiebre, me fui a una fiesta (...) y yo estuve más de quince minutos expuesto con esas personas con COVID-19, ¿qué será? no ha de ser pancreatitis, ha de ser COVID”, indicó.

El 11 de enero, una persona de más de 50 años fue diagnosticada con coronavirus mediante un test de PCR. Entre sus síntomas estuvo la pérdida del olfato y del gusto. El miércoles 19 se hizo una nueva prueba que resultó negativa.

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Eduardo Castro, presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Neumología, indicó que los lineamientos han ido cambiando a través del tiempo y con los primeros casos del COVID-19 y las primeras variantes, el virus tenía más “afinidad” por el pulmón.

Por lo tanto, agregó, los aislamientos y el periodo en recuperación del paciente eran más largos, con un mínimo de 21 días.

“Han ido bajado a catorce días y ahora con la nueva variante de ómicron, que se ha visto que es más contagiosa, tiene menos afinidad por el pulmón sino por la vía respiratoria alta (...), por lo tanto se asemeja a una gripe en la mayoría de casos”, dijo Castro.

Generalmente, el tiempo de contagio es más corto, está entre tres y cinco días, en tanto que las variantes anteriores eran de siete o más días.

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Castro sugirió que el aislamiento debe mantenerse por diez días en aquellos pacientes que no tienen síntomas, a pesar -agregó- de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya indica que el que va mejorando puede aislarse cinco días en el domicilio estrictamente y los cinco días restantes puede salir a sus actividades, pero manteniendo y observando las medidas de bioseguridad.

En tanto que las personas que siguen con fiebre deben seguir aisladas.

El especialista añadió que la persona que ha pasado los diez días y es asintomática no necesita PCR para reintegrarse a su actividad normal.

Para Castro, quince días después de la infección la persona podría ya vacunarse contra el COVID-19. Una vez que ha vuelto a su vida normal y si la persona desea vacunarse contra el COVID-19, según Arévalo, podría ser catorce días después. (I)