Morona Santiago

Cascadas, lagunas, miradores, patios y balcones. Todo sirve cuando se trata de observar la fuerza con la que expulsa el volcán Sangay la lava desde su interior. Aunque la mayoría no oculta su miedo ante una posible erupción del volcán de Morona Santiago, hay quienes intentan sacar algún provecho a la actividad de este.

Niray Camacho arregló su propiedad para convertirla en un mirador. Para él, es “bonito el espectáculo” que brinda el volcán, con los fuertes estruendos y las emisiones de lava que permite ver cuando está despejado.

“Para uno es una maravilla, porque imagínate vivir cerca de esa cosa hermosa, se aparece cuando quiere, y cuando no uno vive normal. Estoy armando el comedor, tengo unos botes y navego por los ríos Abanico y Sangay, de a poco quiero que vengan más turistas”, sostiene mientras ingresa a una caseta de madera, con vistas al volcán y los dos ríos del sector.

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MORONA SANTIAGO.- Desde un mirador ubicado a cuatro kilómetros de la parroquia 9 de Octubre, en la provincia de Morona Santiago, cuando no hay neblina, se puede ver el volcán Sangay. Al fondo se logra ver como serpentea el río Upano cuando se une al Abanico. Foto: Alfredo Cárdenas

Actualmente no tiene trabajo, por eso realiza las adecuaciones en madera, para preparar de mejor manera el sitio. Ahí prevé abrir un restaurante, tiene una mesa con la forma de barco, que pasa los cuatro metros de largo.

Camacho dice que los turistas y fotógrafos acostumbran a visitar su propiedad en búsqueda del volcán, pero que la montaña es muy celosa y que casi siempre pasa nublada.

El volcán registró una erupción en agosto de 1934. Desde el 7 de mayo de 2019, el Sangay presenta una actividad eruptiva que ha tenido varios niveles, con emisiones semicontinuas de gases y ceniza, flujos de lava, flujos piroclásticos y lahares.

¿Puede tener una gran erupción el volcán Sangay dados los últimos acontecimientos?

En el límite entre la provincia de Morona Santiago y Chimborazo hay un grupo de lagunas que cautivan a todo el que pase por este lugar. Las lagunas de Atillo y Laguna Negra se encuentran ubicadas a unas cinco horas de Quito, en la vía Cebadas - Macas.

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Existe una especie de miradores, un altar a la Virgen Purísima de Macas (imagen de devoción católica) y unas casetas de madera que sirven para los guías y para la venta de algún producto que requieran los turistas. No existe nada más alrededor de estas grandes extensiones de agua, solo el silencio de las montañas y la neblina, que cobija los montes, como evitando que ingresen los rayos del sol.

CEBADAS, Chimborazo.- Conjunto de lagunas de Atillo, ubicada en la parroquia Cebadas, cantón Guamote, en el lindero con la provincia de Morona Santiago, en la carretara Guamote - Macas, una de las alternativas para llegar al volcán Sangay. Foto: Alfredo Cárdenas

El camino es asfaltado, sin embargo, la naturaleza no da tregua por las constantes lluvias, y en el camino es fácil encontrarse con derrumbes o restos de algunos deslaves atendidos por los gobiernos seccionales.

Hay también un túnel, con superficie rocosa, de aproximadamente 500 metros, otro atractivo de esta ruta que une a la Sierra con la Amazonía y desemboca en las poblaciones que miran y escuchan al volcán Sangay.

La ciudad de Macas tiene una variedad de lugares para el turismo. Uno de ellos es la hostería Farallón. Desde este lugar, que cuenta con hospedaje en habitaciones normales, dobles, matrimoniales y suites, también se puede observar al volcán cuando está despejado.

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De hecho, uno de los balcones de las suites sirve como mirador, hasta este lugar se permite el ingreso de los turistas, cuando este piso no se encuentra reservado. Sin embargo, a un lado de su piscina también se puede observar la cúspide del volcán, desde donde se forman claramente las líneas rojas de la lava que expulsa la montaña.

“El estruendo molesta a algunos visitantes, a otros les da miedo y a otros les llama mucho la atención. Aunque estamos lejos, siempre que suena nos asusta un poco”, expresa uno de los funcionarios de este sitio de hospedaje, ubicado en la vía Macas-Puyo.

El espectáculo es difícil de observar, porque no siempre se encuentra despejado el volcán, sin embargo, los moradores de las poblaciones cercanas aseguran que cada vez que este coloso se deja ver, forma una diferente sensación, única para algunos y terrorífica para otros. (I)