Estar en el lugar de los hechos, recorrerlo, hablar con su gente, con los involucrados, conocer sus necesidades y realidades; estar atento a los discursos y acciones de funcionarios, personajes y autoridades; investigar, verificar; volver después a los sitios antes visitados para comprobar si sus situaciones han cambiado son parte de las actividades que a diario hacen los equipos periodísticos de EL UNIVERSO en coberturas nacionales e internacionales.

Y aunque los tiempos, la tecnología, los formatos, los espacios y las audiencias varíen, la rigurosidad al informar se mantiene, así cuentan periodistas que trabajan y que han laborado en EL UNIVERSO, quienes destacan la importancia de las coberturas que han realizado y de sus vivencias en tiempos de constantes cambios tecnológicos, así como las situaciones que enfrentaron.

1995, año de guerra

EL UNIVERSO fue el primero en informar sobre un altercado militar en la zona del alto Cenepa, que se fue agravando porque los soldados peruanos decían que los ecuatorianos no debían estar en ese lugar, y los ecuatorianos manifestaban lo mismo de los uniformados peruanos. La alerta la dio Patricio Cárdenas, corresponsal en ese entonces de la zona oriental, recuerda Gustavo Cortez, periodista y quien fue editor general de este Diario durante 14 años.

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Aquello fue a inicios de 1995, y desde Guayaquil organizaron la cobertura de la guerra y quiénes irían. Cóndor Mirador, el epicentro de las acciones militares, y la provincia de El Oro fueron los dos puntos calientes de la cobertura, dice. También estuvo Quito, por la información oficial de las autoridades, y Lima, la capital peruana.

Él también estuvo un mes en la frontera sur, en la zona entre Chacras (Perú) y Huaquillas (Ecuador), con su compañero de equipo Eduardo Cedeño. Toques de queda y los apagones para evitar bombardeos marcaban las noches. Ahí transitaban en “absoluta tiniebla”, y en uno de los recorridos entraron, sin darse cuenta, a un campo minado.

Un pie de Gustavo Cortez se enredó en un alambre de una mina personal. Quedó literalmente paralizado, sin moverse, con el pie alzado por unos diez minutos, mientras los soldados, que los acompañaban, la desactivaban. Fueron los diez minutos más estresantes y eternos que vivió. La eficiencia de los soldados lo salvó, sostiene.

Por fax, notas de guerra

Había hecho un curso de reportero de guerra y se ofreció para ir a la línea caliente entre Ecuador y Perú en 1995.

Fue el primero del Diario en llegar, junto con José Alvarado, fotógrafo. Y también fue el primero en reseñar un combate aéreo que derribó aviones peruanos. Cuatro se dijo al inicio, pero tras la publicación de la noticia, el ministro de Defensa de entonces confirmó que fueron tres.

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Fue una cobertura bien compleja, recuerda Luis Rosero Constante, uno de los reporteros de la guerra del Cenepa que más tiempo estuvo en esa zona, entre enero y abril (con relevos) de 1995, hasta que se decretó el cese al fuego, dice.

Su jornada empezaba a las 06:00. Y lo más complicado fue enviar las fotos, ya que aquello demoraba unas cuatro horas.

Él redactaba a mano sus notas y mandaba por fax. Las imágenes por radiofoto (el equipo de transmisión de la época), pero debían conectarse a una línea telefónica (eran de mala señal) para esperar que envíe línea por línea la foto, sin interrupción. Caso contrario volvían a cero.

Por EL UNIVERSO recorrió casi el 90 % del país mientras trabajó en este Diario, desde 1994 hasta 2003. Ahora es docente universitario.

Deslave causó inundación

Fue uno de los desastres más fuertes que cubrió. Ocurrió en marzo de 1993 en el sector conocido como La Josefina, en Paute, Azuay. Ahí, una montaña casi entera se desplomó e hizo que se formara un dique natural que taponó los ríos Paute y Jadán. Horas después, el agua comenzó a subir hasta que inundó por completo sectores aledaños. Robert Zea, quien era periodista de EL UNIVERSO, ya estaba allá. Fue el primero en llegar tras la alerta del corresponsal Jorge Calvache.

Aquella tragedia cubrió carreteras, sembríos, industrias, casas y dejó totalmente aislado a Paute, donde varios de sus sectores y ciudadelas quedaron bajo el agua. Hubo muertos, miles de pérdidas y más de 7.000 afectados.

Pero no fue la única tragedia que cubrió Zea. También, las inundaciones por el fenómeno de El Niño, la caída de un avión de la compañía Million Air, con cerca de 85.000 litros de combustible, en el centro de Manta, que encendió en llamas cuatro manzanas, dejando devastación y muerte a su paso, en octubre de 1996. Y otras miles más.

Momentos de tensión

Eran días de angustias, de trabajo hasta la madrugada, de constantes cambios y hasta de incertidumbre, dice Katherine Mendoza, editora de EL UNIVERSO, sobre uno de los hechos que marcaron la vida política, económica y social de Ecuador. Se trató del gobierno de Jamil Mahuad y de su derrocamiento, el 21 de enero de 2000. Antes, el entonces mandatario había decretado un feriado bancario y el congelamiento de los depósitos de los ciudadanos. Y la noche del 9 de enero de 2000 anunció la dolarización para el país.

Mendoza recuerda que en la redacción, al igual que en las calles, se vivieron con intensidad aquellos días. Eran coberturas que duraban largas horas y que se convirtieron en la parte de la historia del país.

Recuerda que en esos tiempos, donde también dio seguimiento al proceso de paz entre Ecuador y Perú, tenían hasta dos y tres ediciones diarias, dependiendo la importancia de los acontecimientos, como aquel derrocamiento de Mahuad donde hasta las 03:00 que salieron de la redacción, para descansar unas horas, quedaba un triunvirato y las 06:00 que regresaron este ya no estaba.

Modelo que se extendió

El fenómeno chavista y la presencia de Hugo Chávez en Venezuela y en la región tuvo especial repercusión en naciones vecinas, como Ecuador.

Tali Santos, periodista y quien era editora de este Diario, viajó en varias ocasiones a Venezuela para conocer de cerca, descubrir y contar las situaciones que se daban en ese país.

Al inicio era todo un fenómeno social, dice; pero ya en el 2006, cuando volvió para cubrir la reelección que buscaba Chávez, se encontró con una “Venezuela en la que había miedo” y con un país polarizado. En el 2012 ya fue un país tomado por el llamado chavismo, donde había reclutamiento y vigilancia absoluta, dice Santos, quien actualmente colabora con la revista Mundo Diners y La Barra Espaciadora y ha publicado también en diario El País de España.

Intenso periodismo

“Son tantas memorias de 32 años de periodismo intenso, al límite, junto a los desposeídos, a la gente que sufre, y que ha sido el sello de EL UNIVERSO en su centenario de vida. Cuando era corresponsal en La Maná, Cotopaxi, viví mi primer riesgo por llevar a los lectores la información. Al final de los ochenta, una muchedumbre quitó a los policías a cinco acusados de robar un carro y de matar a su conductor. Los linchó y quemó. Recuerdo cómo un joven conocido golpeaba con una piedra la cabeza de unos de los linchados. Gritaba: ‘Yo robo, pero no mato, muérete desgraciado’.

Había regresado del sitio de linchamiento a mi casa, dicté por teléfono la noticia y envié las fotos por encomienda en una cooperativa de buses. Ni bien terminé, llegó un grupo a la puerta de la vivienda para amenazarme: ‘Aquí nos conocimos todos, así que es mejor que no publique nada, porque la gente está enardecida’. Se publicó, y ya como redactor del Diario seguí contando historias de guerra, de desastres, de todo”, refiere José Olmos, hoy editor de Gran Guayaquil en EL UNIVERSO.

Cambios tecnológicos

Entre la cobertura de la canonización de Narcisa de Jesús y la de la Copa del Mundo hubo dos detalles tecnológicos que marcaron la diferencia a la hora de dar la información. Se trató de los celulares y de las redes sociales, cuenta Santiago Neumane Guamán, editor de redes sociales de EL UNIVERSO.

“Para el 2008, Hi5 era la red social de mayor predominio en Ecuador; no se pensaba en un medio (social) para informar. Facebook recién tomaba fuerza, Twitter daba sus primeros pasos e Instagram ni existía; lo que cambió para el 2014 con el dominio de la red social de 140 caracteres (ahora de 280)”.

Para el 2008, la aparición de celulares con cámaras incorporadas empezó a abrir espacio para las fotos. Luego vinieron los videos y los envíos instantáneos, hasta lo que ocurre en la actualidad. (I)