Paola Roldán, la mujer de 42 años que padece de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad neuromotora que degenera paulatinamente los músculos del cuerpo de las personas e impide de a poco controlar el movimiento de todas las extremidades, ha puesto en debate la posibilidad de autorizar una eutanasia.

Un pedido a la Corte Constitucional de declarar la inconstitucionalidad condicionada del artículo 144 del Código Orgánico Integral Penal ha abierto un debate sobre el tema.

Ese artículo, que se refiere al homicidio simple, cierra toda posibilidad de que una persona pueda decidir la eutanasia y que reciba asistencia médica para ello. Roldán quiere acceder a la eutanasia, que no es legal en Ecuador.

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Paola Roldán, ecuatoriana de 42 años que sufre rara enfermedad, plantea abrir debate a la eutanasia

Varios expertos en derecho han dado su postura acerca de este tema, de hecho, algunos se han sumado en apoyo a un proceso que dejaría un precedente único en el país, pero es importante conocer también el lado médico de este procedimiento.

Esteban Ortiz, médico especializado en salud pública, señaló que es un tema complejo entre los argumentos pro y antieutanasia. En general dijo que los seres humanos tienen el derecho fundamental de decidir sobre su propio cuerpo que se llama autonomía, esto estaría relacionado con la posibilidad de una persona a ser candidata de una eutanasia, pues lo podría decidir por sí misma.

La eutanasia, a su juicio, es el terminar la vida de una persona que está sufriendo de una enfermedad incurable, terminal, y que le está causando un dolor básicamente invivible. En ese sentido agregó que entra en acción una serie de argumentos para saber si alguien puede acceder a este procedimiento.

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“Como una opción está el hecho de que una persona que está en la última etapa de su vida puede tener el derecho a optar por una muerte digna, es decir, la dignidad del ser humano, ese bien intangible pues puede verse afectado por una enfermedad que haya sido totalmente destructiva desde el punto de vista de espíritu, cuerpo y salud”.

Los médicos al graduarse juran un documento hipocrático que es el de, primero, no hacer daño. Según comentó Ortiz, obviamente bajo ningún concepto buscan hacer daño, pero en una visión filosófica la decisión de terminar la vida de una persona no necesariamente sería un asesinato, sino el de brindar estrategias al paciente que está con los parámetros antes mencionados, un tratamiento fuerte para el dolor, y que una de las consecuencias podría llegar a ser la muerte.

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Carlos Cárdenas, presidente del Colegio de Médicos de Pichincha, señaló que este tema es bastante delicado, pero que ya fue discutido en el Código Orgánico de la Salud, vetado por el expresidente Lenín Moreno.

Sin embargo, a tema personal, dijo que todos los seres humanos tienen derecho al buen vivir y a morir con dignidad.

“Para los médicos representa una situación extremadamente compleja el tomar la decisión de terminar, por pedido del propio paciente o de los familiares, de ayudarle a morir. En definitiva, hay personas que escriben en el mundo que esa acción de los médicos, per se, es un homicidio. Y cuando el paciente se lo pide, pues se trata de un suicidio”, argumentó.

Ortiz indicó que no se trata de un procedimiento en el que mañana un doctor coloca una inyección a alguien y termina con la vida de esa persona. Sino que es el acto propio de una enfermedad que termina con la vida del paciente y que el médico lo que hace es ser un vehículo para dignificar la muerte de esa persona.

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Incluso agregó que el procedimiento de eutanasia dependerá siempre de cada caso en particular, que no debe ser mal entendido o aplicado para que se utilice este recurso en prácticas no éticas. Por ello la importancia de que se debata y analice cada caso antes de que se dé una autorización, para que no radique en la responsabilidad del suicidio asistido ni tampoco en el suicidio, que es la opción que se habría tomado en otros casos.

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“No hay que confundir esto con las famosas inyecciones letales que se dan a los presos para terminar con su vida. Sin embargo, usualmente la eutanasia en la mayoría de los casos complejos termina con, por ejemplo, la orden de no resucitación de las personas o con la orden de retirar el soporte vital que está dando la vida a una persona”, argumentó.

Para Cárdenas, el pedido de Paola Roldán tiene sentido ya que verse limitada en sus capacidades “es una tragedia”. Indicó que incluso significa una inversión económica realmente alta, por ello puntualizó que el Estado debería hacerse cargo de ese tipo de pacientes.

El médico contó una historia reciente: “Tengo que lamentar la experiencia personal, el fallecimiento de un amigo hace pocas semanas, que había pedido que si le sucede alguna cosa no se hagan todas estas intervenciones enormes que hay en las terapias intensivas actuales. Quedó descerebrado y ya los hijos recurrieron a la decisión del padre, porque ya tenía una muerte neurológica. Entonces sí son temas muy complejos, muy complejos”.

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Farith Simon forma parte del equipo de abogados que defiende a Paola Roldán, junto con Ramiro Ávila y Pablo Encalada. Ante la situación de su clienta, solicitaron el levantamiento de la cronología del trámite para que pueda ser despachado antes que otros casos.

“Esperamos que se acepte el adelanto de la cronología para que Paola pueda hablar ante la Corte. Es un derecho a decidir; y por eso queremos que, más que escuchar a los abogados, se conozca la voluntad y razones de Paola”, dijo a este Diario. Ahora esperan una fecha para la audiencia. (I)